Foto de archivo web.

El vacío y la soledad de los centros educativos de Tucupita llaman poderosamente la atención y pone en tela de juicio el poder de convocatoria de la Zona Educativa para un retorno a clases luego de un nuevo año.

El habitual correteo de los estudiantes, el bullicio juvenil y la fuerza imparable de la adolescencia han abandonado las aulas.

Algunos padres advierten que no han enviado a sus hijos porque prefieren tenerlos en casa antes que en sus escuelas y liceos por la falta de comida que afecta a los liceos.

“Tengo un hijo pequeño de 2 años, pero tengo un hermano que sí tiene hijos que van a la escuela, no los mandan porque no hay comida”, dijo Fermín Rosas, quien además informó que la escuela de su sobrino presentó muchas fallas en el suministro de alimentos al comedor en el 2016.

La falta de alimento en los comedores, refleja la crisis alimentaria que ha traspasado las paredes de los centros educativos, y deja con hambre a los estudiantes.

Otro sector de padres y representantes interrogados por la situación, han afirmado que es habitual que la primera semana del inicio de clases, la asistencia sea baja. Según Mariela González: “siempre ha sido así, cada vez que inician las clases, la primera semana es muerta”.

Sin embargo, una funcionaria ligada el sector educativo aseguró que este miércoles, la asistencia a las aulas era mínima por la marcha convocada por la Zona Educativa del estado Delta Amacuro a los estudiantes de varios centros educativos, en el marco de la semana del educador que iniciaba en la Zona Educativa y terminaba en la plaza Bolívar, en el centro de Tucupita.

El estreno del año 2017, ha marcado el inicio de las grandes dificultades en la distribución de alimentos, por un lado la presión social para la venta de combos a través del Clap, y por el otro, los centros educativos distribuidos en todo el estado Delta Amacuro, esperando su cuota de alimentos.

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