La cinemateca no se inauguró

Que si que no, que ya viene que ya va, así estuvimos hasta finales del 2016 sin que se produjera el milagro.

Al final la excusa de siempre: la tupida burocracia del país olvidó que Tucupita merece respeto.

Según nuestras autoridades enviaron unas butacas chimbas y luego olvidaron el tema, si hubiese estado en pleno centro de Caracas las habrían parido, pero estamos en provincia.

Después de 10 largos años de espera nos carcomió la ansiedad y nos angustio la incertidumbre.

Para los amantes del cine, cabria pensar un final feliz, una inauguración a tiempo, pero otra vez quedó demostrado que una cosa es el cine y otra la vida.