La rivalidad entre Lizeta y Alexis no conoce fronteras

Pocas contiendas ha habido en el Delta dentro de una misma agrupación política, por no decir ninguna, tan llenas de pugnacidad, rivalidad e inclusive odio.

En ocasiones hubo tan alto grado de intensidad y desdén del uno por el otro, que transgredieron los límites de la política acercándose a un plano personal.

El perenne conflicto ente dos líderes impetuosos por la conducción de los destinos de la revolución y el dominio del Psuv, ha marcado el Delta: no hay rincón del estado donde no se haya respirado o nos haya empapado por momentos esa disputa.

Muchos le atribuyen la raíz del conflicto a las diferencias entre las dos lideresas deltanas, que gobiernan estados vecinos: Monagas y Delta Amacuro; al parecer ambas mantendrían viva la llama del conflicto luego de que una se sintiera traicionada por la otra y se lo hiciera saber, y esta le replicara de igual forma.

Para muchos es lo mejor que ha podido suceder, una dura competencia entre gobernadora y alcalde por ver quién lo hace mejor, algo que a la postre debería traducirse en bienestar para el pueblo.

Los que vemos los toros desde la barrera lo consideramos de manera distinta: cuanto se ganaría si hubiesen acuerdos de por medio, y tanta energía malbaratada se tradujera en sinergias que condujeran a importantes y significativos logros para la ciudad y el estado.

Lo más lastimoso es que amenaza con repetirse con mayor fuerza este 2017, las razones ya las saben.

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