Foto de archivo web.

En marzo de 2015, el Ministerio Público atendió junto con la Guardia Nacional, la explotación minera en Orocoima, una población de indígenas y campesinos del municipio deltano, Antonio Díaz. Se trataba de una mina ilegal. El abordaje oficial se concretó luego de varias denuncias donde daban a conocer que en zonas cercanas se podía notar la presencia de mercurio.

No era la primera vez en la que una situación similar se denunciara públicamente. Meses anteriores, el representante de la organización política, Consejo Nacional Indio de Venezuela, Alexis Valenzuela, en reiteradas oportunidades había denunciado las prácticas de actividad minera legal e ilegal en Punta Barima, muy cerca de la desembocadura del río Cuyubini en el municipio Antonio Díaz. Según Valenzuela, por tratarse de la frontera de Venezuela con Guyana a través del Delta, desde los cerros desembocan en los ríos, altos elementos contaminantes.

La actividad minera siempre fue vista como una amenaza para los pueblos indígenas, pero sus promotores han cambiado parte de esa filosofía. La misma situación económica del país también ha tenido sus consecuencias, por lo que los waraos de comunidades cercanas a las minas de San José de Amacuro, Delta Amacuro, se han visto obligados a acudir a estos sitios de extracción…Y en ese proceso han tenido un impacto negativo en su cultura, a tal punto, que han llegado a esclavizarse.

En abril de 2016, el equipo de investigación de Kapé Kapé y radio Fe y Alegría se trasladó hasta la comunidad de San José de Amacuro, lugar donde los residentes han dejado las trinchas de plátanos y de jengibre, para dedicarse a la actividad minera que está a pocas horas de ese lugar.

El abordaje se concretó con algunos habitantes y estos relataron que, “en San José de Amacuro se mueve una y parte de la otra”, dijo un señor de esa comunidad. Por las caminerías puede verse a niños que no superan los 10 años de edad cargando en sus manos hasta 5.000 Bs para comprar chucherías.  La economía que se basa en la minería, permite una extraña estabilidad financiera, la vida es más costosa pero se consiguen todos los productos, si se toma en cuenta la escasez de alimentos en  Venezuela.

Cuando se descubre una mina, varias familias de indígenas warao y arawako se organizan para sacarle el máximo provecho a la situación. Tomando en cuenta la difícil coyuntura de la Venezuela actual, exponen la vida de los niños.

Los pequeños de la casa trabajan como hormiguitas y son pagados también por quienes dominan la zona. Son muchas provisiones las que deben ser adentradas a los campamentos improvisados en plena selva.

Combustibles como diesel y gasolina constituyen parte elemental en la práctica de la minería.  Con pimpinitas llenas de gasolina, los niños cargan con una importante cantidad de carburante. Solamente dos litros de gasolina vale 37.000 bolívares.

“¿Tú ves a esos carajitos? Ellos le echan bola con pimpinas de gasolina hasta las minas, por eso les pagan hasta 37.000 Bs, tú los ves y esos tienen más plata que tú y yo juntos (risas).

La minería ha pasado factura y ha mostrado sus efectos negativos. En San José de Amacuro, las consecuencias son  de menores impactos, los convalecientes de malaria acuden a centros de salud guyaneses y logran sobrevivir, hay menos mortalidad. No es el caso del municipio Casacoima del estado Delta Amacuro. Tras arribar de zonas mineras del estado Bolívar estos llegan enfermos, infectados de paludismo.

El señor Ramón Yaguare de los Castillos de Guayana, Casacoima, denunció la propagación descontrolada de casos de paludismo en enero de 2017. Yaguare explicó que los módulos de salud no prestan el servicio como tal porque no hay médicos ni medicinas. Poder hacerse un examen para determinar la infección palúdica, pasa por acudir a otros centros de salud, como por ejemplo, en Piacoa, en el  mismo municipio, ó también viajar a Ciudad Guayana: para ambas movilizaciones implica la inversión de una importante cantidad de dinero.

Según los mismos residentes de Casacoima, murieron de paludismo: Sonia Antoima de los Castillos de Guayana el 31 de diciembre de 2016, “doña negra” murió el 2 de enero, y consecutivamente, Carmen García de El Triunfo III y Brenda Veliz de Los Caratales.

El exministro de educación de Venezuela y ahora miembro de la plataforma contra el arco minero, Hector Navarro, se ha mostrado preocupado por la acción desmedida de la actividad minera en el país y sus consecuencias a corto plazo para los habitantes del Delta.

“No se puede concebir que se destruya la naturaleza por lujuria, porque alguien quiera ponerse una prenda de oro, entiendo que se le pueda dar provecho, pero no como pretende el gobierno”, dijo Navarro durante el desarrollo del foro, “Minería en América Latina”.

De a cuerdo con Navarro, el presidente de Venezuela eliminó la utilización del mercurio en una eventual explotación del arco minero, pero aclaró que las transnacionales han modificado sus trabajos con la utilización del cianuro.

“El presidente Maduro eliminó el uso del mercurio, pero las transnacionales están aplicando un nuevo elemento: el cianuro, que es una sustancia cuyos efectos se presentan rápido”.

En octubre de 2016, el médico Martín Márquez, director de salud en Delta Amacuro se refirió  a las cifras oficiales de casos de paludismo. Consideró que algunos datos aportados por el diputado Alexis Valenzuela no corresponden a la realidad que se maneja.

Valenzuela,  es legislador regional por el Consejo Nacional Indio de Venezuela y recientemente había denunciado  el aumento de indígenas afectados por la malaria en el municipio Antonio Díaz del estado Delta Amacuro.

A pesar de que no ofreció datos precisos de todo el estado Delta Amacuro, el responsable de la salud regional dio a conocer que hasta esa oportunidad habían abordado a  1013 personas en  el ayuntamiento de Antonio Díaz, de las cuales, 583 han resultado estar infectadas.  Dijo que el proceso de seguimiento también ha implicado el tratamiento médico.

Reveló que el Delta mantiene una cifra de infectados en un 35%, siendo la zona más afectada, el municipio Casacoima. Explicó que la minería ilegal juega un factor importante en el número de infectados. Según Márquez, la mayoría de los casos son importados del estado Bolívar.

Márquez informó que para el año 2015, el Delta tuvo 2.069 casos positivos de malaria entre los cuatro municipios  de la entidad.

La minería se ha convertido en el amo de la esclavitud indígena y campesina en Delta Amacuro, a su vez, muestra su lado aniquilador cuando la malaria ataca a quienes la explotan.

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