En el 2017 abigeato katoma najoroae (nos devoró la carne)

Las cifras van de las 600 a las 3.000 reses, algunos ganaderos han llegado incluso a afirmar, que el balance final fue de unas 10.000 reses hurtadas o robadas. La carencia de registros oficiales es notoria.

Las pérdidas, sumamente cuantiosas, podrían superar fácilmente los 100 millardos de bolívares, números que hablan de un mercado delictivo desproporcionado, que alimenta numerosas ventas clandestinas y da sustento a varias agrupaciones delictivas dedicadas al abigueato.

A pesar del esfuerzo de las autoridades, la carencia de equipos idóneos para trasladarse a través del campo deltano, y la facilidad, en contraposición, que tienen los abigeos para desplazarse fácilmente de un lugar a otro en virtud del conocimiento que tienen de la zona, y de la amplitud y extensión de las áreas, hacen difícil combatirlos.

Últimamente, hasta la población equina se ha visto disminuida por el flagelo.

El costo ha sido muy grande, no solo en el aspecto económico, también en cuanto al desestímulo que ha padecido la actividad, que ha visto como se van mermando progresivamente los rebaños, y de qué manera son cada vez más los que se desprenden de sus fincas.

El 2018 será un año de retos en tal sentido, aspirando a reducir progresivamente los índices, o a ver como la actividad ganadera se resigna a morir.

Compartir contenido

Vamos a encontrarnos en Telegram https://t.me/Tanetanaedelta