El movimiento de nuestra esfera madre está signado por una relación de estrecho vínculo entre esferas multidimensionales. Es un Universo gobernado por una dinámica establecida desde tiempos fundacionales. Ese Universo de proporciones complejas que desconciertan el limitado avance del conocimiento labrado por una especie dominante llamada Homo sapiens, nos conduce colectivamente en trayectoria errática y de caos. ¿Será ese el transito necesario para alcanzar estadios de soberanía y emancipación? Por ahora, los escenarios de interacción entre la esfera azul y la esfera estrella mayor; Dios del fuego, nos proporciona estaciones designadas; Solsticios y Equinoccios, con sus respectivas gradaciones. Vamos desplazándonos sinuosamente construyendo y padeciendo tiempos y espacios de multiplicidad y apariencia insospechada. Se nos convoca a disfrutar a plenitud esa maravillosa construcción de precisiones euclidiana, newtoniana e einsteniana de un devenir multiforme.Se trata de una representación de posiciones y juegos angulares que nos proporciona la maravilla de disfrutar el movimiento terráqueo en un espacio gobernado por el maravilloso dios Sol. Quienes milenariamente atribuyen la paternidad a ese Dios radiante no deben olvidar que hemos sido engendrados en el vientre y al cobijo de una madre llamada Tierra.

Aquiles J. Amares P.

Tucupita, año cero de un ataque biológico artero a la humanidad.

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