Se atribuye al "Guero" Palma el homicidio de dos deltanos en venganza por la muerte de su esposa e hijos

Hace casi tres décadas, por estas fechas, se escribió un oscuro capitulo en la historia del estado, en aquel entonces territorio.

Dos deltanos cuyo único delito fue haber ido a estudiar a México, fueron asesinados en presunta venganza por las acciones cometidas por su amigo y paisano Rafael Enrique Clavel Moreno, el primero del grupo en arribar con el mismo objetivo a la nación norteña.

Clavel, hijo del ex gobernador copeyano Emilio Clavel Tenorio, quien años después se quitaría la vida en su residencia de San Antonio de los Altos, quizá apremiado por la fatalidad de las circunstancias que rodearon su vida, fue acusado de haber asesinado a los dos hijos menores del capo mexicano Héctor “El Güero” Palma, primero en fundar un cartel en México, en un célebre y triste caso que inauguró las vendettas familiares entre los narcos mexicanos.

Clavel o el “monstruo del viaducto”, nombre con el que pasaría a los anales criminales del país en virtud del horrendo crimen de los niños, lanzados desde el viaducto merideño a 150 metros de altura aproximadamente, habría asesinado previamente a la esposa del “Güero” en los Estados Unidos, enviándole la cabeza en una caja refrigerada.

Los sucesos desataron la ira del capo, que habría jurado vengarse cobrándose la afrenta en los dos deltanos por el simple hecho de ser sus amigos, en la propia persona de Clavel que murió degollado en una cárcel venezolana, y en sus tres hijos, también menores, que fueron ultimados en Caracas. Un clásico ojo por ojo, diente por diente.

A pesar de que Clavel dio suficientes muestras de haberse arrepentido, atribuyéndole lo sucedido a los efectos de las drogas, no pudo salvarse de la ira del capo, tampoco sus amigos, que fueron arrasados por la ola de sangre que se desató.

El caso viene a colación por cuanto en estos días “El Güero” fue liberado y regresado a México, luego de haber estado detenido por espacio de 9 años en una cárcel norteamericana. En su país de origen permanece recluido en la cárcel del Altillano donde confronta una nueva pena por dos crímenes cometidos antes de la extradición, a la que le hace frente en los tribunales.

Habiéndose declarado en quiebra y sin el poder que detentó anteriormente, todavía es considerado un hombre temible y existen muchas reservas sobre el papel que podría jugar en el mundo del narco en la actualidad.

Dicen que los crímenes de su mujer e hijos cambiaron para siempre el carácter del “Güero”, tornándolo un hombre frio y despiadado, lo cierto es que dejaron una oscura sombra en nuestro gentílico que el tiempo no ha conseguido borrar. Es un terrible drama que se cuenta ocasionalmente con mucha tristeza y nos sumerge en los horrores del sub mundo de las drogas.

A continuación presentamos un texto extraído de una revista mexicana, que relata someramente lo sucedido.

PROCESO.COM.MX

“La madrugada del 22 de febrero, cerca de diez individuos vestidos de negro, indumentaria que usan los agentes antinarcóticos, armados con rifles automáticos y a bordo de una camioneta Suburban roja —placas VHS, de Sinaloa— y de un automóvil Topaz, sin matrícula, sacaron de sus domicilios a los venezolanos José Vladimir Arzolay Mendoza, Víctor Julio Suate Peraza y Amaury José Glaciano Planchart, así como al abogado sinaloense Jesús Alfonso Güémez Castro A ninguno se le sacó completamente vestido Iban en short, en pijama o sólo con pantalón.”

“En cada domicilio, los uniformados —camiseta negra y pantalón negro de mezclilla metido en las botas— dijeron ser de la Policía Judicial Federal y que “sólo los arrestaban para interrogarlos”. Llegaron sin órdenes de aprehensión. El operativo duró de las 3 a las 6:30 de la mañana y a pesar de que Culiacán está fuertemente resguardada por retenes del ejército, de las policías: judicial, estatal y municipal, lo sucedido pasó inadvertido.

“El domingo 11 de marzo, los cadáveres de los cuatro secuestrados fueron hallados, sepultados 500 metros atrás del motel Puerta del Sol, situado a 25 kilómetros de la capital sinaloense, por la carretera Culiacán – Los Mochis.”

“Amontonados en una fosa de dos metros de profundidad, los cuerpos presentaban rastros de tortura, tenían los huesos rotos, perforaciones de bala y estaban maniatados a la espalda. Aún tenían puestas las vendas con que les cubrieron los ojos antes de asesinarlos. Sus rostros quedaron contraídos.”

José Vladimir Arzolay Mendoza y Amaury José Glaciano Planchart cursaban ingeniería civil y residían aquí desde hace ocho años. El primero vivía en un viejo edificio, situado en la calle de 27 de Septiembre, en el centro de la ciudad; para sostenerse daba clases de karate y estaba por entrar a trabajar en la Dirección de Deportes de la UAS. El segundo vivía también modestamente en Villa Satélite, una colonia popular de la periferia de la ciudad.”

Posibles causas.

“Hace tiempo —no se sabe cuánto— llegó a Culiacán Enrique Rafael Clavel Moreno, un joven venezolano que vino a estudiar medicina y luego contabilidad en la UAS Clavel Moreno. Sedujo a la esposa de “El Güero” Palma, Guadalupe Leija, luego huyó con ella y con sus dos hijos.”

“Después, el venezolano —al parecer para quedarse con su dinero— asesinó a la esposa y a los hijos de “El Güero” A ella, en San Francisco, y a los niños en Venezuela. Palma juró que se vengaría de algún modo y debido a que Clavel Moreno fue detenido en Caracas, el narcotraficante se vengó asesinando a sus tres paisanos, que vivían en Culiacán.”

“Posteriormente ordenó asesinar en la cárcel a Clavel y sus tres hijos fueron hallados muertos en Caracas.”

 

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