Foto de archivo web

La “canilla”, uno de los pocos insumos disponibles para alimentarse en forma regular, continua subiendo de precio.

A falta de pollo, con los huevos ausentes, sujetos a las desapariciones temporales de la carne, con poca de variedad de enlatados, los deltanos se han avocado al pan.

Repentinamente han vuelto las largas colas al frente de los expendios; según el propietario de una panadería “antes debíamos esperar hasta las 8 pm para intentar venderlos todos, ahora se acaban antes de las 6 pm”.

La situación es una de las tantas variantes de la escasez, que se han generado en los últimos tiempos. En este caso no es porque falte la harina, es que no hay otra cosa que comprar.

Muchos han cifrado su esperanza en los cambios que a nivel político se viene experimentando, sin embargo los más cautelosos afirman que pasara largo tiempo antes de observarse los resultados.

Por lo pronto va por 60, casi tan inalcanzable como los jonrones del Samurái Cabrera.

Loading...
Compartir