Foto de Oscar Cedeño

Los carnavales de Tucupita obtuvieron la máxima calificación: 20.

Nota que en parte se merecen las autoridades, y por encima de todo el pueblo.

En tiempo record, haciéndole frente a la crisis, con mucha inventiva, ingenio e imaginación, pegándole mano a cualquier cosa que pudiera transmutarse en faralao, los deltanos tomaron las calles de Tucupita y la convirtieron en una verdadera casa de fiestas. Hasta un tucupitodromo tenemos ahora.

Con más tiempo, una organización más depurada, convocando a todos los sectores de la población, quien quita que podamos hacer unos carnavales internacionales.

Por último, para no ser egoístas, los organizadores jugaron un rol preponderante, sin ellos nada hubiese sido lo que fue. Se dedicaron en alma, vida y corazón a organizar unas bonitas fiestas. Gracias a la Gobernadora y a su equipo.

Como corolario de todo, mucha juventud, dinamismo y belleza; tenemos futuro.

Ojala nunca más digan que no hay carnaval.

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