Por Francisco Pérez

Todavía el Facebook de Larry Oneill Capriata López, existe.

Diez años después de su trágica muerte en un hecho donde se vieron involucrados cuatro de sus compañeros en el servicio policial, su perfil en la red social permanece inalterable como mudo testigo de un anhelo de justicia largamente esperado.

Excelente persona, redoblaba guardias desempeñándose en la policía municipal durante el día y como vigilante privado en las noches.

Aquel 24 de julio de 2010, Larry de 27 años, se topó con Yovenny Gómez, apodado el “cabezón” de 19 años, sería la última vez que se encontrarían.

Yovenny y su secuaz de ese entonces, alias el “morocho”, entraron a robar a las 9:55 pm en la farmacia La Plaza, al frente de la plaza Bolívar, segando la vida de Capriata. Afuera los esperaban los Politucupita, que los llevaron al lugar con la instrucción expresa de realizar el atraco, facilitando posteriormente la huida.

Se llevarían únicamente 10.000 bolívares en efectivo, que fue lo que alcanzaron a recoger. Antes del intercambio de disparos, preguntaban por la bóveda, sin hallar respuesta a su reclamo.

Según el acta tribunalicia de fecha 3 de agosto de 2010:

“…como el funcionario acciona su arma contra el hoy imputado Yovenny E.G.M., el sujeto que viene saliendo de la oficina con el dinero, y dispara contra la humanidad del funcionario policial, en reiteradas oportunidades, logrando impactarle, sin embargo cuando el funcionarios va cayendo, de igual manera responde a la agresión de que era objeto y logra darle al otro agresor en la mano tumbándole el arma, por lo que las dos armas que tenían los sujetos que ingresaron a robar, quedaron en el sitio del suceso, y estos salen corriendo de la farmacia. De allí son sacados por los funcionarios policiales quienes los habían buscado para realizar el robo en la farmacia”.

El propio Yovenny manifestó a los investigadores: “yo no maté a nadie, a mí se me cayó la pistola en el sitio, quien mató al policía fue el morocho y quien nos llevó a ese lugar a robar fueron unos policías municipales y ellos mismos nos sacaron después de que morocho le dio los tiros al poli”.

En la sentencia se determinó la ejecución de los siguientes delitos: robo agravado, agavillamiento, asociación para delinquir y homicidio calificado, este último con una pena de quince (15) a veinte (20) años de prisión. Sin entrar en detalles, de haber permanecido en prisión posiblemente Yovenny estaría vivo.

Siete días luego de su desaparición física Yovenny, nacido el 5 de junio de 1991, cumpliría 29 años. De haber vivido, Larry cumpliría los 37 exactamente un mes después, el 5 de julio.

Larry se despidió a los 27 y Yovenny a los 28. Con diferencia de apenas un año, cumpliendo años con separación de un mes. Ambos dejaron dos hijas y una larga estela de dolor.

Una década y 25 días después de aquel lamentable incidente, Yovenny dijo adiós a sus andaduras en este mundo. No sabemos si pudo hacer acto de contrición, de eso depende su nuevo destino.

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