Juan Guaidó / Foto: archivo.

Dr. Abraham Gómez R.

Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.

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 Supongo que debe ser incalculable la cantidad de venezolanos que han querido acercarse a ti, con ánimo y disposición de decirte algunas cosas. Por cuanto, resulta admirable una persona a tu edad, con reconocida voluntad para el trabajo político y suficientes arrestos para enfrentar tropelías de los adversarios y no pocas descalificaciones (o traiciones aún encriptadas) en las interioridades de quienes juran luchar a tu lado.

Lo que la gente intenta sugerirte, tal vez, no sea para ti, siempre de tu entero agrado; pero, al fin y al cabo, es lo que la gente desea expresarte; ni más, ni más menos.

Sabes que la vía epistolar ha constituido a lo largo de la historia un instrumento expedito.

El contenido de las “Cartas Abiertas”, fundamentalmente, develan intenciones de sus suscribientes.

Aparte de diseñar, en sí mismo una práctica bastante extendida, con enorme popularidad, devienen   en valiosa fuente para los historiadores.

Además, las “Cartas Abiertas” compilan   documentos e información contextuales acerca de la época y circunstancias durante la cual fueron redactadas.

 Asumo el atrevimiento de señalarte, en esta especie de misiva, algunos desaciertos e impropiedades, con la expresa intención de que logres metabolizarlos intelectivamente y proceder según lo creas conveniente.

 Comienzo con esta apreciación: estoy convencido que tú no requieres gastar tiempo, recursos ni esfuerzos en una abstracta (e hipotética) campaña electoral presidencial. Tú no lo necesitas. Sabes por qué. Porque tú eres el Presidente de la República. Y lo que la gente te pide a gritos es que termines de consagrarte como Jefe de Estado, y reivindiques a nuestra Nación de la condición ominosa y del caos generalizado, en que la han sumido este hatajo (con h) de ineptos y delincuentes.

 Una considerable cantidad de países del mundo te han reconocido como Presidente de la República: ese único y paradigmático hecho es grandioso. Habla por sí solo. Muestra histórica que en su debido momento blandirás a las futuras generaciones. Sin embargo, toma en cuenta que lo anteriormente descrito comporta una condición necesaria, pero no es una condición suficiente, para gobernar. Ten presente que “los olores del laurel causan mareos”.

 El pueblo de Venezuela te ha respondido, masivamente, en todas las ocasiones en que has apelado a su voluntad para las marchas y concentraciones. Sabes Por qué. Porque desde el 23 de enero del presente año, este país anclò sus esperanzas en ti.

Venezuela clama porque pidas concreción de/en   las solidaridades que han dicho muchos países que te tributan como Presidente de la República. No seré tan osado para indicarte los mecanismos o dispositivos, a través de los cuales esas naciones puedan ayudarte:  de inmediato, rápido y efectivo. Para que te evites ciertos desgastes y descreimientos.

Programa y Desarrolla, aunque brevemente, un proceso de evaluación del equipo que te asesora y acompaña. Siempre resulta aconsejable ajustar (…)

 En los últimos meses, me he dedicado a recorrer varias ciudades, y he asistido a algunas universidades e instituciones culturales, religiosas etc. con la finalidad, como a muchos consta, de dictar la conferencia sobre la Guayana Esequiba; puedo testimoniar el inmenso respaldo que aún tienes (a pesar de algunos errores cometidos, y por ti ya reconocidos) en todos los sectores de la sociedad venezolana.

Ese caudal puede llegar a agotarse: por impaciencia o desesperación. Tienes la edad de una de mis hijas; que por pura y feliz coincidencia nacieron el mismo día 28 de julio. Así entonces, me arrogo la licencia de extenderte estas breves observaciones, que con seguridad es la voz clamorosa de Venezuela, sin distinciones.

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