A hombros de la gobernadora, Amado Heredia respira.

Estremecido por adversarios desbocados que lo confrontan desde afuera y desde adentro, hace tiempo que no veía luz.

Los últimos operativos a cargo de la mandataria, batallando por recuperar el terreno político perdido en una zona fundamental para voltear cualquier resultado electoral, le han dado aliento.

Sin conocer aún la configuración de las elecciones parlamentarias, cualquier ámbito en disputa vale su peso en oro.

La actual campaña, ya en desarrollo, no es lo que se piensa; no se debaten aquí las fuerzas del gobierno y de la oposición, la lucha se da puertas adentro del gobierno, y tiene dos claros contendores, uno que desea emerger y otra que aspira sostenerse en el tiempo.

El choque frontal de dos aguas oceánicas esta reflotando el barquito de Amado, que vuelve a tener signos vitales.

Para quien cree que los caños no importan, cabe decirle, importan y bastante.

 

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