Provoca decir: No los reciban, que no se los van a aceptar. Curiosamente los comerciantes los entregan más no los quieren de vuelta.

No es correcto, son moneda de curso legal, deben circular sin apelación alguna y nadie debería resistirse a cobrarlos.

Ahora bien, razones no le faltan al comercio, es muy poco lo que se puede adquirir con uno o varios billetes de esa denominación –a menos que sean decenas de ellos-, es tedioso contarlos y abarrotan rápidamente la caja registradora.

Podrían incluso, en una bolsa grande, generar confusión induciendo a los delincuentes a pretender robar.

Es lamentable decirlo, es comprensible la importancia del dinero como herramienta de transacción o valor de cambio, más los billetes de 2 bolívares se han convertido en un verdadero dolor de cabeza.

Cuando ni los de 10 los quiere agarrar nadie, ¡imagínense los de 2!

Qué pena con nuestro prócer Francisco de Miranda y con las toninas.

 

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