Quiero hacer un reconocimiento público a un gran amigo de mi adorada  madre, María Candelaria Marcano (Callita), que ambos hermanados en la lucha partidista fomentaron cambios sociales y políticos en el país.

Quiero hacer un reconocimiento público a un amigo de mis hermanos mayores, Héctor (Maratón) y Bertha Marcano, los cuales fueron aupados y orientados en el activismo político dentro del partido (AD).

Quiero hacer un reconocimiento público a mi amigo personalísimo que de pequeño yo lo conocía pero no departíamos por nuestra diferencia de edad. Pero una vez que milité en el partido Movimiento Electoral del Pueblo, tuve mis primeros encuentros personales, siempre desde el punto de vista político; a través del tiempo y una vez fuera de la organización nuestros encuentros y temas fueron versátiles y variados, debido a la profundidad de los mismos yo me proponía retos de acuosidad y superación para estar a su altura a la hora de nuestra próxima conversa.

Quiero hacer un reconocimiento público a un político de alta estirpe, a un verdadero caballero de la política que no usó la gran verborrea o su léxico refinado y amplio para insultar, ridiculizar, sobajar y ofender al  adversario político. Los actuales deben verse en espejo. La verdadera política es la imposición de las ideas a través del arte de la palabra elegante, coherente y versátil.

Quiero hacer un reconocimiento público a un hombre probo, cabal, que tomó las adversidades con gallardía, este amigo es uno de los imputados en el libro Cuatro crímenes / cuatro poderes. En mi opinión -a ciencia cierta no lo he leído-, por incluir a mi amigo simplemente para darse publicidad; mi amigo no utilizó el poder político para transgredir las leyes, o como tráfico de influencias, además el purgó cárcel por el hecho imputado. Mi madre sostenía la tesis de que “eso fue un peine que le montaron  para sacarlo de la palestra pública y habría que investigar en el Comité Ejecutivo tanto Nacional como Regional los motivos de ese caso”. Ella decía que en esas instancias “había expertos explosivistas que ostentaron los cargos que mi amigo dejó”  y a ellos nunca los investigaron, había intereses ocultos dentro de las altas esferas del partido que no querían que se descubriera la verdad verdadera. Yo me hago la siguiente pregunta, ustedes imagínense la respuesta: “¿Qué hombre en su sano juicio va a llevar un regalo para su amada esposa madre de sus hilos, contentivo de un retrato de una virgencita en una caja con un bombillo y un mecanismo explosivo, que cuando su amada esposa lo encendiera explotara en su cara y muriera en el acto?”.

Quiero hacer un reconocimiento público a un buen cuentista deltano ganador del premio municipal de literatura porque leer DILUVIO EN EL DELTA Y OTROS CUENTOS es recordar a un Horacio Quiroga o a un Edgar Allan Poe.

Quiero hacer un exhorto público al gobernador más honesto que ha pasado por esa instancia de poder en nuestra región. Este gobernador no insultó no sobajó, no usó el poder para meter preso a alguien sin orden judicial ni ridiculizó el gentilicio deltano. Este gobernante no usó su alta investidura como trampolín para obtener las mujeres y niñas más bonitas de la región, como dicen muchos, “La gobernación es el burdel del estado”. Además no usó las finanzas públicas para pasárselas a sus allegados, familiares y a él mismo, la prueba más convincente es que en su lecho de muerte su familia no tenía para comprar la sonda por la cual drenaba el orine, motivo por el cual le provoca una  infección y por  consiguiente se lo llevó el espíritu de la muerte.

ESE AMIGO, ESE POLÍTICO, ESE HOMBRE, ESE CUENTISTA, ESE GOBERNADOR SE LLAMÓ MARTIN ANTONIO RANGEL.  

HONOR A QUIEN HONOR MERECE,

Taidgme Reinaldo Marcano

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