Imagen de archivo web.

Tomado de El Arca Criolla (Relatos sobre animales de Venezuela)

El común de los mortales tiene la creencia de que los dinosaurios desaparecieron hace millones de años. Las razones son obvias, no vemos merodeando por allí tiranosaurios, megaterios, braquiosaurios ni ningún otro  saurio de los que se popularizaron después de la película “Parque Jurásico”.

Sin embargo , cada vez más investigadores sostienen que esos animales conocidos como dinosaurios no se extinguieron , sino que evolucionaron y hoy están presentes bajo otras formas ; fenotipos más agraciados que ahora reconocemos como aves. Aquellos bichos hoy se reflejan en unas 10.000 especies con diversas formas y tamaños que oscilan entre el avestruz (Strutchio camelus) y el pequeño colibrí abeja, zunzún o zunzuncito (Mellisuga helenae), este último endémico de la isla de Cuba, que pesa 2 gramos y del cual difícilmente podemos podemos expresar: ¡cosa más grande!

Los colibríes, llamados también tucusitos, son aves propias del continente americano, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, pasando por las islas del Caribe y las del Archipiélago Juan Fernández en Chile. En esa amplia distribución ocupan una gran variedad de ambiente y en Venezuela les podemos ver desde el nivel del mar hasta en los páramos andinos a 4.000 metros de altitud.

Son animales altamente especializados ya que se alimentan casi exclusivamente del néctar de las flores.

Complementan su dieta con insectos y arañas. Junto con algunas especies de murciélagos son los vertebrados más importantes para la polinización de plantas del continente americano.

La polinización comprende la liberación del polen desde las anteras (estructura masculina de la flor) y su trasferencia hasta un estigma (estructura femenina) de la misma especie y es el paso previo al proceso de fertilización.

Aun cuando la mayoría de los colibríes visitan y polinizan varias especies de plantas, en algunas especies morfológicas entre su pico y la corola de las especies de plantas, lo cual sugiere una estrecha co-adaptación entre ellos. Estos colibríes “especializados” se caracterizan por ser de mayor tamaño y poseer picos largos, tanto rectos como curvos, cuyo ajuste asemeja a un modelo de llave-cerradura. El más notable de los presentes en Venezuela es el pico espada (Ensifera ensifera) habitante de los Andes y que se encuentra entre los 2.200 y 3.000 metros sobre el nivel del mar. Es un colibrí inconfundible ya que posee un pico extremadamente largo que alcanza los 10 centímetros.

El colorido del plumaje es otra de las características que destaca entre los colibríes. Estas aves y sus plumas eran utilizadas como ornamento en la civilización azteca y a principios de siglo XX dicha práctica se trasladó a Europa donde se empleaban  para adornar sombreros, costumbres que amenazó la supervivencia de algunas especies. Pero, a diferencia de la mayoría de las aves, los colores de su plumaje no son exclusivamente producto de pigmentos.

Sus plumas presentan sectores opacos que actúan como pequeños prismas que generan distintos colores conforme varía el ángulo de incidencia de la luz. A estos colores se les llaman “estructurales”. Posiblemente el más pequeño de los colibríes venezolanos sea el llamado coqueta abanico canela (Lophornis ornatus), que ha sido registrado en el oriente y en el sur del país, en los estados Sucre, Monagas, Delta, Amacuro, Bolívar y en el sur-este del estado Apure. Su peso es de 2,8 gramos y su tamaño de unos 6,6 centímetros. En el otro extremo encontramos al topacio candela colicanela (Topaza pella) un “tucusote” de 19 centímetros y de 13 gramos.

La distribución de esta ave en nuestro país está restringida hacia la región oriental de estado Bolívar, incluyendo la Reserva Forestal de Imataca y el Parque Nacional Canaima. Algunas otras especies son los endémicos colibrí pechiazul (Sternoclyta cyanopectus), habitante de las Cordilleras de la Costa y de los Andes, el sable de ala verde (Campylopterus ensipenis) y el colibrí tijereta (Hylonympha  macrocerca), presentes en las zonas montañosas del Turimiquire y la península de Paria, cuyas poblaciones están amenazadas por la desforestación de los bosques en esas regiones.

De las 320 especies conocidas de colibríes, un centenar está presente en Venezuela, agrupados en unos 50 géneros.

La mayoría tiene amplia distribución en Suramérica pero algunas son endémicas de nuestro país, es decir, sólo se encuentran aquí o en áreas adyacentes a nuestros vecinos Brasil, Colombia y Guyana.

 

 

 

 

 

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