Tane tanae logró saborear nuevamente la feliz experiencia de cumplir años, en tiempo de crisis, para un medio de comunicación es toda una hazaña.

Todavía está cerca su nacimiento, 24 de noviembre de 2014, por tanto, aun se puede contar con claridad la historia de su alumbramiento; todavía, por más que se mire esta aventura periodística con amor, no se puede hacer de ella un mito.

Nació sí, como un parto prematuro en una tierra en que domina la radio, secundada por los impresos y la TV.

Nació sí, bastante adelantada en una sociedad –la deltana- donde no se tiene apego a la publicidad digital y por ende, no se la contrata.

Nació sí, llevando “palo parejo” de los periodistas de la zona al no contar con titulados en el área, levantándose con jóvenes waraos inexpertos, en su mayoría bachilleres, que desean ante todo “comunicar”.

Nació sí, en un lugar y espacio en el que no se tenía ni idea de cómo armar un portal, una web o un órgano de prensa digital, abriéndose camino entre pañales, jugó allí un papel inestimable el Ing. Emil Ramírez, que se avocó por completo al proyecto y ayudó en mucho a quitar la maleza tecnológica y ponerla en el camino.

Nació sí, con mas idea de que quizá habría de morir pronto, dándose cuenta sobre la marcha de que bullía el deseo de hacerla crecer.

El caso es que nació y otra vez, en un año más con aniversario sin bombos ni platillos, por debajo de la mesa, continúa campante, sonante y reverberante, intentando estar a la altura del pueblo deltano y sus exigencias, y de lograr ser aceptada y querida por un país.

Tane tanae ya tiene historia, chiquita y todo, más historia que contar y sueños y anhelos que cumplir.

Por: Francisco Pérez   

Loading...