Hace un año, el 14 de abril de 2019, en enfrentamiento con las fuerzas de orden público, falleció Evander Barradas.

Quien representara la mayor amenaza conocida contra los poderes constituidos, en cuanto a la posibilidad –y la presunta intención- de ejercer acciones en su contra, dejó de existir en los montes que pretendía dominar.

 

Parte de su organización, todos desaparecidos, incluyendo el propio Evander

Aún cuando hubo amenazas mayores, como por ejemplo, en los tiempos de los cárteles colombianos de los 80, una ramificación que concentró mucho poder en el Delta, no hubo nadie que a fuerza de maniobras sangrientas provocara tanto temor como él.

En una faceta menos conocida, desnudó las debilidades de los órganos de seguridad estatales o con base en el estado en aquel entonces, varios de ellos permeados por su potencial económico y capacidad de relacionamiento.

Arsenal que le habría sido incautado el día de su muerte, según información del Cicpc

Tres años duró su reinado en el bajo mundo, ejerciendo un dominio creciente y arropándonos con una espiral de violencia, que se multiplicaba a medida que era cercado.

Meses previos al final, eran tantos los frentes que había abierto y tan contumaz la presión de las autoridades nacionales, desplegando acciones autónomas y por separado de los cuerpos policiales y militares acantonados y enraizados en el Delta, sometidos a la mera condición de colaboradores, que la cercanía de la muerte -sabiéndose sentenciado-, lo volvió paranoico cometiendo todo tipo de excesos.

Integrantes de su organización, que lograron sobrevivir y fueron detenidos en Trinidad y Tobago

Al final, entre las bandas rivales y los integrantes de su organización, hubo más de 100 muertes, casi todas de jóvenes menores de 30 años.

Con su afán de protagonismo, el que fuera un joven mestizo, mezcla de criollo e indígena, buscó desesperadamente un reconocimiento social que nunca obtuvo. Quería dominar el mundo delincuencial y ser una figura pública con presencia resaltante en los sectores con mayor ascendiente (políticos, económicos) en la sociedad deltana. Su proyecto quedó a mitad de camino, el mismo caldo de cultivo que lo incubó o toleró, terminó volviéndose en su contra.

Esta imagen, filtrada a las redes sociales, daría testimonio de su muerte

Una página oscura que no debemos olvidar, a riesgo de que vuelva a repetirse.

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