Abogado del supuesto “Monstruo de los Guires”: a Abel le hicieron un daño incalculable

“A mi representado y al Delta le hicieron un daño incalculable, inventar una falsedad tan grotesca puso a este estado, uno de los más tranquilos de Venezuela, como un espacio geográfico en el que se cometen atrocidades y actos carentes de humanidad, algo totalmente falso”, indicó uno de los abogados de Abel Hernández, conocido hoy en día como el “Monstruo de Los Guires”.

El profesional del derecho, que fungió en la primera fase del proceso como defensor privado de Hernández, señaló, “Abel reconoció haber cometido el crimen, más nunca dijo, ni antes ni ahora, que había vendido la carne de Liu, puede que tenga un pequeño historial delictivo, pero no es capaz de llegar tan lejos”.

Apartado del caso y por tanto negado a la posibilidad de difundir su identidad, se expresa en tono hipotético, “a sabiendas de que cometió el crimen y bajo la presunción de que lo hizo en venganza del atentado que le efectuó el padre de Liu, cuya evidencia está en la marca del disparo que recibió en el antebrazo derecho, pienso que asesinó al joven, y luego, al momento de enterrar el cadáver, pudo rociarlo con sal para intentar aminorar la descomposición y dificultar la tarea de encontrarlo”.

“Hay que recordar, que entre los familiares directos del joven fallecido existen personas capaces de atentar contra la integridad física de Abel”.

“Según el reporte criminalístico, es falso que se haya encontrado únicamente el cráneo. Con base en esa evidencia estructuré en un primer momento su defensa, pudiendo constatar que se encontró la mayor parte de la osamenta y restos del cuerpo en avanzado estado de descomposición, debido en parte a que fue enterrado de forma superficial y probablemente fue víctima de animales silvestres”.

“En mi modesta opinión, ante la gravedad de los señalamientos públicos, que alcanzaron los principales medios de comunicación nacionales e internacionales, y la carga del peso que ello pudiera imponer en la conciencia de fiscales y jueces, Abel y su actual defensa posiblemente fraguaron su defensa apelando a la tesis de una muerte accidental, en procura de una sanción menor y de acallar los rumores de la opinión pública”.

“Hernández reconoció haberlo asesinado, sin embargo, de allí a lo que se divulgó, media una distancia muy grande, ni Abel es un psicópata ni el Delta es la cuna del espanto, fue un lamentable homicidio que, por desgracia, en función de una broma pesada o de una jugarreta malintencionada, satisfizo el morbo de la gente, ni la acción homicida ni la falsa especie han debido ocurrir”, finalizó.

 

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