Abudy Nasser: el gobierno nos hizo parecer monstruos y después nos quebró

I

La definición de descalabro tiene una imagen patente: Turkilandia.

Por allí realmente pasó una revolución, casi una plaga bíblica, y la pasmó, la hizo trizas.

Quedaron los exhibidores, la publicidad de las marcas, y poco más.

En medio de la nada, incólume, como un tótem de piedra, Abudy Nasser.

Siempre rodeado de su familia, siempre enérgico, siempre con deseos de quitarse de encima esa camisa de fuerza que en este país llaman socialismo, y volver a crecer.

II

1.- ¿Cuántos años tiene en Venezuela?

A.N.: Nací en el año 1965 en Carora, estado Lara, y toda mi vida la he vivido acá en Tucupita desde los 2 años.

2.- ¿Cuándo fundaste Turkilandia?

A.N.: Turkilandia fue fundada hace 37 años  y comenzó en calle Bolívar al lado de Kandy, antigua sede de la que era la PTJ de antes, esa propiedad pertenecía a un señor llamado Antonio José Hernández Aranguren, al cual yo le alquilé esa propiedad, ese era un bahareque, allí comencé trayendo mercancía desde Caracas y desde Margarita, viajando de noche, es una larga historia de años, de esfuerzos.

Pocos años después, el Sr. Antonio me vendió el terreno, y ahí es donde nace formalmente Turkilandia.

3.- ¿Cuándo mudas la tienda?

A.N.: Turkilandia creció, empecé a traer las mejores marcas, las marcas me pidieron imagen, entonces abrí al lado del local de la familia Chollet, al frente de la logia masónica, puse en exhibición las marcas que vendía en ese entonces, ropa de calidad, cumpliendo con las exigencias de los proveedores.

Con el tiempo Turkilandia continuó creciendo, logré comprar esta propiedad en la avenida Arismendi cruce con calle Petión a los propietarios de casa Mara, cuando los reales valían, en 5.600.000 bolívares, era un dineral para ese entonces. Pero, yo por amar a mi pueblo Tucupita, no me quise ir e invertí ese dinerito y me quedé en Tucupita, porque había muchas opciones fuera de Tucupita.

4.- Supongo que no todo fue tan sencillo como lo cuentas.

A.N.: Es cierto, hemos atravesado por muchas adversidades, ha sido mucho trabajo, toda una vida de trabajo, de todos, de mi esposa e inclusive de mis hijos, en el sentido de que salen del colegio y se vienen para la tienda y pasan el día con nosotros, o sea, no es una cuestión que se hizo, por obra y gracia de la política, sencillamente fue por trabajo, y esto no se hizo en 1 o 2 días, esto se hizo en más de 40 años de trabajo.

5.- ¿Pensaste en alguna ocasión que Turkilandia se reduciría a su mínima expresión, a este expendio que vemos hoy en día?

A.N.: Pensé que podría jubilarme y dejar las riendas de una empresa pujante en manos de mis hijos. Sin embargo, mira en qué se ha convertido mi jubilación, Turkilandia desapareció, ahora vendo refrescos, pancitos, ya no tengo casi proveedores.

6.- ¿En qué momento comienza el desplome?

A.N.: Hermano, las cuestiones políticas las pagamos nosotros, lamentablemente, a nosotros desde el gobierno se nos creó una imagen de monstruos, en el sentido de que, el turco tiene plata, hay que fregar al turco, no, pero, el turco tiene plata porque trabaja duro y sigue trabajando.

Como que nosotros fuéramos el enemigo del ciudadano, y no es así, yo fui un servidor público, me ceñí al margen de utilidad que daba el gobierno, todos nuestros impuestos los pagábamos al momento, de hecho, fui el primer contribuyente especial que hubo en el Delta Amacuro y el segundo fue el señor John del almacén Para ti. Era mi competencia, pero éramos amigos y fuimos amigos toda una vida.

Yo tengo mucho que agradecerle al Sr. Bitar, que en paz descanse, la educación que él dio a sus hijos es una cuestión admirable, porque, somos de origen árabe, y los principios, tú lo ves, nos los dieron en el hogar.

Lo que no dicen, es que yo traje muchos reconocimientos para el Delta en varios deportes, nosotros, Turkilandia como auspiciante, en la sede de Indeda todavía están los trofeos que le dimos a este estado.

Y entonces que, ¿nosotros somos los malos?, no, yo soy persona de este pueblo, me crié en calle Pativilca, frente a la casa de la difunta Teresa Zambrano, aquí nadie me puede señalar, al que lo haga yo le daría la cara, ¿qué te robe?, nada, por supuesto.

7.- Tenemos entendido que en algún momento apoyaste este gobierno.

 A.N.: ¿Qué dicen que fui chavista?, si, fui un contratista de la revolución, ¿qué me van a señalar?, si, ahí están mis obras paradas, bien conservadas. Nadie puede decir que mis bienes son robados. Porque yo hice mi trabajo, y eso me llena a mí, de satisfacción y regocijo; gracias a Dios, tengo a mis hijos formados en todos los sentidos, mi hija es bioanalista, está en Chile y realiza investigaciones para uno de los laboratorios farmacéuticos más conocidos del mundo, mi otro hijo, que es un médico cirujano, ya también se va para Chile, y el tercero acaba de graduarse de bachiller.

8.- ¿Qué te parece el incremento del impuesto a las actividades económicas?

A.N.: Comparado con los impuestos que se están cobrando a nivel nacional en distintas alcaldías, es un exabrupto. Hermano, somos un pueblo que dependemos de una gobernación y de una alcaldía, aquí no hay empresas y no pretenderá la alcaldía cobrarnos un impuesto como lo cobran en Caracas o como lo cobran en ciudades grandes de Venezuela.

Nosotros no somos responsables de que la alcaldía este quebrada, y la alcaldesa no pretenderá reactivar la alcaldía a costillas de los pocos comerciantes que estamos sobreviviendo a esta situación, no queremos enemistarnos con nadie, nosotros queremos trabajar, déjennos trabajar.

9.- ¿Pretendes irte del país?

A.N.: Tengo Fe en el país, Venezuela es el mejor país del mundo, estaremos aquí hasta el final.

 

 

 

 

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