I

El Broadway deltano tiene sus protagonistas.

Personas que saben combinar el arte con el espectáculo como nadie, y que si se quedaron en esta “tierra bendita”, fue por amor y compromiso.

Con un pie en ambos mundos, cual laboratoristas, combinan a la perfección los elementos; cual alquimistas, hacen sortilegios con infusiones mágicas de su autoría; cual humanistas, añaden izquierda a la derecha y capital al socialismo.

Esa pirámide invertida tuvo un punto de partida, un Big Bang tucupitense, cuya estirpe se vino completa para reimplantarse en el Delta y arraigarse para siempre, relanzando nuestro estado para Venezuela y el mundo.

Las Del Moral son la prueba fehaciente y África Oraá, de la mano de David, ambos desaparecidos, fueron simiente y son ADN que habrá de prolongarse al infinito.

II

Mujeres en la historia contemporánea del Delta | Autor: Abraham Gómez R. | Edición y asesoria: Profa. Irayda Carrasquel |Iremujer Delta Amacuro | Tucupita, julio de 2008

El conjunto de los avances sociales, políticos, económicos, culturales, éticos y estéticos alcanzados por las mujeres a nivel mundial han producido, como se suponía esperar un contexto conflictivo, problematizador que lo hace mucho más interesante porque contiene luminosos logros. Lo contrario hubiera sido que no obstante la incalculable fuerza con que ellas irrumpieran, la sociedad no se inmutara ni se conmoviera. Sería triste verlas impulsar un afán de lucha por su superación y que todo este escenario discurriera sin pena ni gloria. Por eso queda justificada implícitamente una constante conducta de irreverencia de los actos femeninos cuando van contra los rígidos esquemas que moldean anticuados patrones. Es en cada nuevo orden que las mujeres diseñan, en donde hallamos las pautas para ejercitar las posibilidades en una síntesis de oportunidades.

No nos caben dudas que con la sola construcción morfosintáctica de su nombre; con el esplendor fonético que acompañaba pronunciarlo y el referente significativo que abrigaba (es decir, toda ella), bastaba para que la señora África Oraá Williams de Del Moral triunfara. Ella se supo dotada de innatas cualidades artísticas desde sus inicios musicales en 1948, a la edad de trece años, en su Ciudad Bolívar natal, cuando hacia vibrar a la audiencia de radio Bolívar con su prometedora voz. Su indetenible trayectoria brillaba con fulgor en cada presentación. Ayer, en 1954, al lado del famosísimo Virgilio Decan (Ali Khan), como la cantante estelar del programa por el conducido. A lo más reciente, antes de enfermar, cuando cantó en el evento denominado “La Voz de la Universidad Nacional Abierta”, junto a otras destacadas figuras del canto del Delta. Su presencia tenía la fuerza suficiente para hacerse sentir en cualquier manifestación artística. Una especie de predestinación que aprovechó al máximo. La sociedad de Damas Bolivarianas del Delta Amacuro inicia sus actividades, en 1954, con una gala artística e invitan a la ya consagrada cantante guayacitana para que compartiera escenario con el declamador de esta región Matías Elías Cequea. Ella lo hizo con tanto sentimiento que cautivó a un público bastante afectuoso y culto que valoraba en su exacta dimensión y proyección a esta mujer que al año siguiente estaría actuando en la opereta “El Conde de Luxemburgo” de Franz Lehar.

Se sentía orgullosa cuando recordaba, ya viviendo en Tucupita desde 1962, que la presentaban en todas partes como la artista más mimada del público guayanés. Lo cual adquirió, según decía, tamaña sonoridad cuando organizaron una corrida taurina en su homenaje con la participación de los afamados toreros Otto Corvo y Enrique Galarraga. Entonces catapultada al estrellato nacional por sus paisanos, que la admiraban, canta en los programas de la televisión venezolana “El Show de Renny” y “Lo de Hoy”, ambos animados y conducidos por Reinaldo Ottolina Pinto, quien obtendría el renombre mundial de Renny Ottolina.

Creadora del Show del Recuerdo, en Tucupita, en cuyas participaciones disfrutaba llena de emoción, al rememorar sus pasadas glorias.

En el “Encuentro  Caribeño de las Artes Escénicas y Populares” destacó por su profesionalismo.

Ella reafirmó el empoderamiento que deben poseer para todo desafío las mujeres, con la seguridad de triunfar.

III

“Mi mamá nos dio una lección de vida”

Ha resultado supremamente agradable trenzar una conversación con Berenice, Belkis y Carlos. Tres de los hijos de África Oraá de Del Moral, mujer de aquilatados méritos, labrados en base a sus propias y muy peculiares manifestaciones; donde casi nunca guardaba limitaciones para decirle a alguien “sus verdades”, o para  exteriorizar lo que sentía, con fluida espontaneidad. Cuantos recuerdos atesoran sus familiares. Prefieren de su mama una imagen a través de la cual figure en todo su esplendor.

1.- A cada momento, por cualquier circunstancia, seguramente aflora un recuerdo. Berenice, ¿cómo la recuerdan?

Hay tantas cosas que me recuerdan su presencia, dice. Me gustan las manualidades. Las aprendí de ella. Trabajo con flores, arcilla, pedrería, telas, pintura, y muchas cosas mas que ella me enseñó… es imposible que no piense en ella cuando trabajo artes manuales. Me pareciera que una de las primeras floristerías de Tucupita la abrió mamá. Se llamaba Jisaja.

2.- Carlos, en ustedes resalta un elemento común: darle vigencia a todo lo que África significo… pero en perspectiva existencial…  

Así la hemos tenido. Desde mi niñez la recuerdo como una mujer emprendedora, de inagotable fortaleza, siempre haciendo un esfuerzo por salir adelante en la vida. Dedicada al trabajo y al hogar.

3.- Hay una expresión, que tu utilizas bastante, para referirte a tu mamá… «ella era una fuera de serie»

Claro, gozaba de dotes y cualidades artísticas que no solo se manifestaban en el canto y en el baile, sino en las manualidades, mis hermanas también cultivan esas cosas.

4.- Por ejemplo, Belkys, ¿que aprendiste de África?

Aprendí con ella que una mujer se acompaña de un buen maquillaje y elegancia. Siempre ella tras una lentejuela, una castañuela, un sombrero exótico, una flor en el pelo, con un toque de clase… eso la hacia dueña del escenario.

5.- Apunta, también Carlos…

Supo vivir con sencillez y humildad, y junto a papá inculcaron valores, a toda su numerosa familia.

6.- Quizás, bajo ese influjo Berenice te inclinaste propiamente por las artes, por la cultura en general, que ha sido en todos tus años tu hábitat natural.

Si, ciertamente. Por eso estudie Artes…. Debía buscar algo que me mantuviese conectada a mi hogar.

7.- Sospecho Berenice, que África se mostraba exigente en la calidad artística de alguno de sus hijos.

Cuantas horas de ensayo con ella para aprender que es estar en un escenario, como pronunciar los finales de cada palabra al cantar, que expresiones usar…. Y que hacía falta para brillar en el escenario. Está bien… además de un traje de lentejuelas, mucho talento y personalidad.

8.- Belkis, nos decías que eres su sexta hija….

Si… y que la lección de vida, vivida junto a mi Libélula, como solía llamarla, se ira conmigo cuando cruce la línea final que lleva al más allá, para unirme a ella. Me atrevo a asegurar, con certeza, que Dios y mi Libélula estarán por siempre en cada acontecimiento de mi vida.

Mi mama nos habló también sobre la valentía- añade Berenice- sobre el triunfo, pero también sobre las derrotas. Nos preparó para las victorias y para los avatares de la vida.

Yo agregaría allí- señala Carlos-  la excelente calidad humana. No hay dudas, a mi mama le gustaba compartir. Era agradable y amena en reuniones, esto le valió el afecto y el cariño de quienes le estuvieran acompañando.

9.- En la familia, ¿Cómo han hecho para llenar ese vacío?

La ausencia de quien has amado – relata Belkis- duele profundamente, pero es la inspiración para levantarse a diario, como yo lo hago, mirar el sol por las mañanas y respirar la luz del amanecer. En estos momentos, en virtud de la ausencia de mamá, estoy ante lo que aún no está fuertemente afianzado en mí: ser valiente para afrontar los designios y jugadas de la vida…. Como lo era ella.

Quien no tiene algo que decir sobre mi mama -se pregunta Carlos inevitablemente emocionado- son tantos recuerdos. Nos vienen a la memoria muchas imágenes que nos hacen aflorar sentimientos. Cómo no saber quién fue Celio González o Panchito Ricé y tantos otros -se enternece con tal recuerdo Berenice-. Si mientras cantábamos, meciéndonos en un chinchorro, mama nos contaba la historia de cada canción y de cada cantante…. Cuantas historias de María Félix y Agustín Lara. La música en la casa, era el pan nuestro. Cómo no aprender tantas cosas de la música. Cómo no saber tantos boleros cuando los escuchábamos en las retretas, que dirigía papá, y de boca de nuestra madre.

10.- ¿Berenice, como lograron consolidar David y África esa hermosa relación de pareja?

Mamá estuvo enamorada toda su vida de papá. Ella era muy celosa. Estuvieron juntos durante 46 años. Mamá escribió en junio de 2006 “David murió y yo todavía lo amo, como si fuera el primer día”.

11.- ¿Alguna vez uno de ellos les contó como se conocieron?

A papá lo contrataron para acompañar a un artista del estado Bolívar, África Oraá. Nos cuenta que cuando papá estaba preso, ella pasaba las horas cantando. Y solo cantaba las canciones que le escuchaba a él cuando dirigía la retreta. Puedo sentirme orgullosa- manifiesta Belkis-, de la enseñanza que me dio mi mamá en cuanto a que ser madre es una entrega total. Es enseñarles a los hijos que la herencia musical y artística que nos legó junto a papá es alimento para el alma.

12.- Nos han dicho de la entereza con la que enfrentó su enfermedad. Nunca se amilanó por las delicadas condiciones físicas, las cuales la mermaban cada día. Siempre mantuvo su grácil espíritu para estimular a familiares y amigos en la incesante búsqueda ante los desafíos de la vida.

La fortaleza de mi mama- dice Carlos- era tan grande que la condujo a acrecentar su apego por la vida, a luchar, a resistir. Fortaleza que remontó inclusive los momentos más penosos de su enfermedad.

Mamá tenía un don especial para darle animo a la gente- nos habla Belkis- mamá sabia llegarle a la gente. Aun estando decaída, ella llevo su enfermedad con elegancia y dignidad. Creo firmemente ahora, más que nunca que ella reto a la enfermedad y logro mantenerse siempre alegre, querida, hermosa y enérgica hasta el final. Hablar de ella me recuerda el salmo bíblico“… que importa la vida si se pierde el alma”.

Y es que hasta enferma mantenía su buen humor -añade Berenice- su fe y su esperanza en la vida. Cada vez que llegaban a visitarla, ella pedía que la maquillaran para que no pareciera enferma, y es ese espíritu luchador lo que hizo que los doctores que la atendieron Leopoldo Aguilera y José Elías Mora la quisieran como una madre. Ellos nos decían que mamá era especial. La mejor paciente que habían tenido…. La paciente con más ganas de vivir que habían tenido.

Continuará…

 

 

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