África Oraá: “Mi mamá nos dio una lección de vida” (II)

I

El Broadway deltano tiene sus protagonistas.

Personas que saben combinar el arte con el espectáculo como nadie, y que si se quedaron en esta “tierra bendita”, fue por amor y compromiso.

Con un pie en ambos mundos, cual laboratoristas, combinan a la perfección los elementos; cual alquimistas, hacen sortilegios con infusiones mágicas de su autoría; cual humanistas, añaden izquierda a la derecha y capital al socialismo.

Esa pirámide invertida tuvo un punto de partida, un Big Bang tucupitense, cuya estirpe se vino completa para reimplantarse en el Delta y arraigarse para siempre, relanzando nuestro estado para Venezuela y el mundo.

Las Del Moral son la prueba fehaciente y África Oraá, de la mano de David, ambos desaparecidos, fueron simiente y son ADN que habrá de prolongarse al infinito.

II

Continuación… 

Mujeres en la historia contemporánea del Delta | Autor: Abraham Gómez R. | Edición y asesoria: Profa. Irayda Carrasquel |Iremujer Delta Amacuro | Tucupita, julio de 2008

13.- ¿Berenice, tuvo tu mamá la ocasión de considerar los contenidos y ritmos musicales de las canciones que en su época ella interpretaba, tan exquisitamente, comparándolos con las melodías de estos tiempos?

Mamá hacia comparaciones de cómo se enamoraba a una muchacha con esas viejas canciones… y es que para ella cada canción vieja era un poema… no como las de ahora, que no tienen mensaje porque “lo moderno” acabó con lo romántico. Siempre hablaba de las letras de las canciones de antes y las letras de las de ahora. Me enseño que hay que cantar con sentimiento. Que no hay nada mejor que cantar una canción que nos llegue al alma.

14.- Obviamente, tienes innumerables vivencias y querencias de cuando te iniciaste al lado de tu mamá en su condición de maestra de canto.

La primera vez que canté en público tenía 8 años, estudiaba tercer grado en el grupo escolar Petión. Mama me escogió el vestido, la canción y hasta el músico que me acompañaría. Canté “Total” (“…pretendiendo humillarme pregonaste, el haber despreciado mi pasión y sintiendo una honda pena imaginaste que moriría de desesperación…total si me hubieras querido…”).

15.- Seguro que les daba sendos regaños, cuando desafinaban o no hacían una de las indicaciones mímicas que ella ordenaba para cada canción…

Recuerdo vagamente cuando Gonzalo Moreno era el Director de Cultura, que ella me hizo cantar para él… para que él me escuchara… y mientras cantaba, me iba corrigiendo, luego le dijo a Gonzalo “¿viste? Esta también canta”. ¿Sabes cuantos regaños me dio cuando iba a competir en el festival de la voz liceísta? No lo sé pero fueron muchos. Me acompaño a cada uno de los ensayos… y también al festival nacional en Portuguesa.

16.- ¿Belkis, recuerdas algunas dramatizaciones preferidas de tu mamá, donde ella tuvo la oportunidad de exteriorizar su histrionismo?

La recuerdo escenificando “La Oración del Tabaco”, “Fumando Espero”, “La Burriquita”, “Justo Brito y Juan Tavares”… oyendo una y otra vez a Lola Flores, las historias de sus cantos con Renny Ottolina y Alí Khan, de sus paseos en bicicleta y de sus escapadas con mi tía Berta a los bailes de carnaval disfrazadas de negritas.

17.- No caben dudas, quienes la conocimos la sabíamos emprendedora, incansable, sumamente organizada…

Ella fundó, en aquellos momentos -recuerda Carlos- el Sindicato Único de Trabajadores de Radio, Teatro, Cine, TV y afines en el Delta. Siempre pensando en el respeto y en una mejor calidad de vida para los artistas. Una vez ella lo organizó, lo dejó porque en el Delta, le oí decir, no estábamos preparados para esos cambios. Después de ella, no hubo quien asumiera en el estado esa responsabilidad.

18.- Nos cautiva un hermoso poema que su hija Betsabé Del Moral Oraá le ha dedicado, con la certera densidad de iluminadas palabras…

Mi madre…

No despreció la oportunidad de servir y marchó siempre con el alma robusta.

Fue sol de mil fases brillando para todos.

Fue la fuerza capaz de remover las piedras del camino y sobreponerse a las adversidades.

Fue la paciencia que hacer vencer los trances dolorosos.

Fue el genio de mil manos ayudándonos a todos.

Deseando la felicidad propia improvisó la felicidad de otros.

Encontró un placer profundo en todo lo que tenía, en todo lo que hacía y en todo lo que era, llenándonos de orgullo.

Hoy que el sol no la verá de día ni la luna de noche; hoy que el hechizo se ha roto, más no el encanto, recuérdenla con sonrisas y alegrías, que así nos recuerda ella.

Si solo la pueden recordar con lágrimas: entonces olvídenla.

 

 

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