Al gimnasio de boxeo “Marino Contreras”, ubicado en el complejo deportivo adyacente al estadio Isaías “Látigo” Chávez, le falta de todo menos la voluntad.

En la construcción, que es la sede oficial de la selección del estado, comparten prácticas hasta 11 clubes que suman más de 100 atletas dirigidos por unos 6 entrenadores.

El entrenador Joel Prada nos indica que a las sesiones acuden niños desde los 6 años hasta adultos que se sienten atraídos por el deporte, “últimamente nos acompaña en las prácticas el empresario Jorge Salma, quien ha descubierto las virtudes del boxeo para mantenerse en forma, también contamos con varias niñas, ya que su incorporación al boxeo se oficializó y no hay nada que lo impida”.

Para Prada la violencia del boxeo es un mito, “se nos tilda de rudos, de agresivos, de violentos, cuando no hay nada más falso, es un deporte estético, virtuoso, de caballeros, que persigue formar ciudadanos rectos y honrados, que no se peleen en la calle, que respeten al prójimo y sean correctos en su proceder”.

Los entrenamientos se realizan en una doble tanda, de 8 am a 10 am, y de 3 pm en adelante hasta que se vaya el último de los deportistas, “en ocasiones es tal el entusiasmo que se prolongan hasta tarde, sobre todo cuando se avecina una competencia”.

Al preguntarle por los boxeadores profesionales que hayan surgido del estado los últimos años, expresó que desde los tiempos de Edgar Velásquez ninguno optaba por dejar el amateur y continuar a nivel profesional hasta que surgió Alciony Monroy, quien comenzó a hacer carrera el año pasado, “esperamos que le vaya bien y sirva de ejemplo para los muchachos”.

Con relación a las principales carencias que afectan la práctica del deporte comentó “tenemos un nivel muy aceptable actualmente, lo que nos falta es una buena infraestructura, carecemos de baños en buen estado, es desagradable que los niños y adolescentes no tengan un baño en condiciones para hacer sus necesidades; cuando llueve cae mucha agua y se nos hace difícil practicar; la inseguridad es muy grande, el saco, que pesa unos 60 kilos, tenemos que cargarlo y guardarlo todas las noches para que no lo roben, igual que muchos de los implementos que conservamos; nos faltan muchos materiales, faltan guantes, sacos, peras, maquinas, espejos, los guantes que nos quedan tenemos que coserlos, necesitamos una mayor dotación para continuar generando resultados, somos guerreros, pero una manito que nos echen no está de más”.

En el “Marino Contreras” se respiran pasión, ganas, entrega, deseos de triunfar, apenas falta el aliciente del estado, una pizca de apoyo y la conciencia de que bien equipados tendrán mayor motivación.

 

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