La gente va haciendo uso a su manera de aquello que permanece abandonado.

Al Parque Central comenzaron por abrirle una rendija, luego otra, hasta llegar a cinco.

Lo peor es que esos boquetes se ubican por los lados del terminal donde no hay luz, brindándole todo tipo de libertades a los amigos de lo ajeno en horas de la noche.

Con decir que hasta caminitos para llegar con más facilidad a donde quieren ir le han hecho.

De que sirve que de un lado lo cuide el GAES si del otro está totalmente descuidado.

 Casi como el país, cuando se impone un sola visión de la realidad…

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