Latas de cervezas, bolsas de todo tipo, botellas, envases de aceite, restos de comidas, restos de metales, y muchísimos objetos extraños, descansan sobre la arena de Volcán, municipio Tucupita.

El puerto fluvial de Volcán se ha convertido en la caldera del diablo donde cualquier acto deshonroso, inhumano, grosero y vergonzoso puede ocurrir; sin embargo, hay otros aspectos que están más ligados el medio ambiente y la degradación del mismo hombre como consecuencia directa.

Tal es el caso de la basura que es literalmente un caos, se puede observar montones de desechos sólidos, objetos en desuso adornan la arena y espacios de concretos de un maltrecho puerto.

En reiteradas ocasiones, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana  acantonada en ese lugar, han emprendido jornadas de limpieza junto a los indígenas, pero los esfuerzos han sido en vano si se toma en cuenta la conciencia de algunos originarios.

“Nigua” sobre la arena de Volcán

Algunos moradores de la zona también han sido afectados por la gran cantidad de pulga trombiculidae, conocida como “nigua”: una especie de larva que vive en áreas arenosas y muy secas como la de Volcán. Produce en sus víctimas erupciones cutáneas o ronchas muy similares a los granos o urticaria.

Una complicación de algunos casos extremos, pone en riesgo la vida de las personas que sirven como “huésped” de las niguas en las primeras etapas de su vida que produce, además la “fiebre fluvial del Japón”.

¿Qué es la fiebre fluvial del Japón?

Según Madciglopedia, se trata de una enfermedad endémica aguda de curso definido y gran mortalidad, caracterizada por la presencia en la piel de una escara inicial que sobreviene por la picadura de una especie de Trombidium. Ésta va seguida de úlcera, linfangitis, fiebre, erupción exantemática, bronquitis y conjuntivitis.

 

 

Loading...
Compartir