Alexis Marmanidis: ver tantos negocios vacíos y cerrados, me da mucha tristeza

Hay personas que lo dejan todo atrás y nunca se arrepienten.

Existen tierras que encierran esa gracia, son tan receptivas, consecuentes, amables y condescendientes, que nos convierten en ostras relucientes al abrigo de sus conchas.

Venezuela es una de esas tierras, el Delta uno de sus apéndices, y Alexis Marmanidis una de esas personas.

Sin embargo, el griego de origen, feliz de haberse asentado en este paraíso tropical, abriga en la actualidad un oscuro temor, aquel horizonte despejado que vio cual aurora cuarenta años atrás, se parece muy poco al que miran sus tres hijos.

Donde Alexis vio luz, sus hijos ven oscuridad; donde Marmanidis miró un futuro esplendente, sus retoños observan atraso y desilusión.

Este es la entrevista de su resignación o de su renovada esperanza, como queramos verla.

1.- Tengo entendido que hace poco sufriste un fuerte dolor, físico y espiritual, ¿qué lo provocó?

A.M.: La incomprensión de nuestra dirigencia política y de los gerentes públicos, sobre la situación que padecemos.

Te voy a poner un ejemplo, la alcaldía antes de subir los impuestos tiene que tomar en consideración la situación país, estamos ante una crisis muy grave, tienen que darse cuenta que aquí en Tucupita, casi no quedaron negocios y los negocios que están en funcionamiento ahorita, son contados; estamos atravesando por una situación muy crítica, por eso, la alcaldía debe considerar la crisis que padecemos, tener en consideración lo que viven los comerciantes en la actualidad.

Yo les invito a que vayan a visitar los negocios, y se darán cuenta que los negocios están vacíos, de donde puede sacar un comerciante, un empresario, para pagar más impuestos, yo creo que hay que estudiarlo bien, la alcaldía tiene que ser un poco más flexible y tiene que estudiar qué es lo que sucede con la economía en Tucupita.

2.- ¿Hasta qué punto te has visto afectado por la crisis?

A.M.: En realidad, yo tengo varias empresas con los hijos míos, las cuales casi todas están cerradas, tengo dos campamentos en Morichal vía Pedernales y están cerrados; una arenera, también está cerrada; no encuentro como mantenerme, la zapatería Calzatodo tuve que cerrarla, llegué a tener 110 empleados en  todos los negocios y ahorita quedan como 30, porque no se pueden mantener.

3.- ¿Cuál es el factor de mayor peso en las dificultades que confronta el empresariado para tener márgenes de rentabilidad aceptables en la actualidad?

A.M.: Son muchos los factores. La situación está muy grave, si hoy se compra un artículo en 1.000 Bs., la semana siguiente ya vale 1.500 Bs., es decir, no hay una economía estable para poder tener éxito, no se puede reponer el inventario.

Al no haber una economía estable, no le puedes poner precio a un artículo; mientras el dólar sube, todo está subiendo, es un círculo vicioso del que no tenemos como salir.

4.- ¿Cómo respondes a las acusaciones que se le formulan al comercio de acaparar los productos y especular con los precios?

A.M.: Acaparamiento no hay, porque no hay mercancía, todo eso es una propaganda contra el comerciante, yo no lo veo por ningún lado.

5.- ¿Que otros factores afectan la buena marcha del negocio?

A.M.: La inseguridad. En el caso de los campamentos es lamentable, la inseguridad no deja que nadie entre en Venezuela, cuando no hay seguridad, no hay turismo.

El turista lo que busca es seguridad personal y eso no existe ahorita, donde tu vayas te van atracar, te van a matar, donde tu vayas hay una inseguridad terrible, los campamentos tuvieron una buena época, pero eso quedó muy atrás, hoy en día están cerrados sin saber cuándo podre abrirlos de nuevo.

Las compañías extranjeras que venían de afuera, están tomando otros rumbos, sugieren otros destinos, fíjate que en Alemania, en Francia, prácticamente en todos los países europeos, a Venezuela la catalogan como zona roja.

6.- ¿Por dónde debe comenzar el gobierno un plan de rescate de las empresas?

A.M.: El gobierno venezolano, en primer lugar, tiene que apoyar decididamente, sin prejuicios ni reservas, a la empresa privada. La empresa privada es el motor principal de una economía, el gobierno lo que tiene que hacer es cobrar impuestos y dejar los comerciantes que se dediquen a lo suyo, a sus tareas, que no son sencillas, por cierto.

Los precios tienen que darse o generarse en conformidad con la oferta y demanda, cuando hay abundante oferta se estabiliza el precio, cuando hay bastante oferta, los precios bajan automáticamente.

Si analizamos las fábricas, no hay como mantener una fábrica, porque no hay apoyo, específicamente apoyo del gobierno, ahora que han cambiado un poco las cosas vamos a ver si es positivo, esperamos que este nuevo esquema, un poco más flexible, estimule la economía y nos favorezca.

7.- Eres un hombre de iniciativas, ¿qué caminos estas tomando para sortear la crisis y seguir adelante?

A.M.: Lo último que yo había hecho, fue un catamarán, una inversión bastante grande y ahora no encuentro que hacer, ¿qué puedo hacer?, me pregunto a diario, porque cerraron la frontera, solo con visa se puede ingresar y ya esa inversión quedo anulada, ¿dónde puedo trabajar ahora?

Me pregunto a diario: ¿Cómo voy a hacer? No solamente pienso en mí, sino en todos los comerciantes. Ver los negocios vacíos me da mucha tristeza, ver negocios que no tienen mercancía me abate.

8.- Muchos personeros del gobierno piensan que se debe volver al control de precios, ¿qué opinas?

A.M.: Que sería un grave error. Yo no tengo mercancía y no puedo comprarla porque de un día a otro los precios suben.

Antes, nos atacaron muchos por los precios, ahorita nos han dejado un poco, si intentaran volver al control de precios, tendrían que hacerlo supervisando directamente a la fábrica, no a los comerciantes y, si no es a los fabricantes, tendrían que ir un poco más arriba, supervisar a los importadores, recordando que somos una cadena.

Hasta los importadores tiene dificultades, porque todo se basa en el dólar, y se le hace difícil adquirirlos.

9.- ¿Cuánto más aguantarán tus empresas abiertas?

A.M.: Esto no puede seguir así, las autoridades tienen que tomar decisiones, porque ya llegamos al extremo que no se puede más.

Yo siempre he dicho que cuando una persona quiere hacer una cosa la hace, yo, por ejemplo, he invertido todo el dinero que he ganado aquí, en el Delta, yo vengo de un país europeo, Grecia, un muchacho de 20 años, llegue aquí, me casé aquí, los hijos míos nacieron aquí en el Delta, estudiaron, ya son profesionales, pero, dime tú, ¿cuál es el futuro de ellos?, no hay futuro.

Sin embargo, yo veo que puede haber un cambio de actitud del gobierno que sabe tiene que tomar decisiones de progreso, antes que la situación continúe empeorando.

Aquí no hay que perseguir a nadie, aquí tiene que haber una economía libre, para que situación mejore; sin libertad, ni confianza, no hay forma de progresar.

 

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