A Alexis, Purrungo y Digna se le hizo cuesta arriba derrotar a Lizeta

La primera razón es de cajón, la gobernación tiene una nomina mayor que la de las tres alcaldías juntas, las dobla y un poquito más, su presupuesto es varias veces superior al de las tres alcaldías unidas, y el volumen de los montos asignados a los proyectos a ejecutar es 7 u 8 veces el del trío.

Por si fuera poco, las tareas macro, las responsabilidades supra municipios, las inversiones mil millonarias, las operaciones de amplio espectro, como es el caso del transporte, se asignan a la gobernación.

De igual forma, las conexiones ministeriales se establecen a través de la gobernación y luego bajan a los municipios. La gobernación es la entidad receptora de las asignaciones presidenciales en conjunción con los despachos de los ministerios en el estado.

Cuando el presidente les habla en tono imperioso a los gobernadores y gobernadoras, impartiendo tareas y misiones de carácter urgente, estos gozan de la autoridad para hacer lo mismo con los alcaldes, son el canal, una frecuencia con voz de mando.

Representan la figura del hermano mayor a quien los padres escuchan antes que a los hermanos menores, son la entidad que antecede a nuestros ojos el poder presidencial, el máximo de los poderes.

Como si eso no fuera bastante, tomando en cuenta que no será la primera ni la última de las veces que un alcalde o varios alcaldes confabulados pretenden desplazar a un gobernador, cabe añadir lo siguiente, Lizeta, a pesar de no ser la gobernadora más popular se atornilló, fue plenando los espacios, conquisto el Clebda, el Buró político, la Zona Educativa, penetró las concejalías, para dar por último, en los tres procesos electorales recientes, la estocada.

Lizeta siempre estuvo muy enfocada, persiguió afanosamente esa meta, hizo cuanto pudo por alcanzarla y lo logró. Ganó la pelea.

En ocasiones, las convicciones y la determinación pueden más que la fuerza. Alexis, Purrungo y Loa lo comprobaron. Para su desdicha.

 

 

 

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