Alexis se miró en el espejo de sus vecinos

El Psuv puertas adentro es implacable, no hay obstáculo por grande que sea, que se interponga en su afán de preservar el poder. Cual caudal de agua batiente se lo lleva por el medio.

Nos recuerda los tiempos de la guerra fría, un espíritu reivindicador, libertario y democrático puertas afuera, y cero tolerancia tras el muro de acero. La primavera de Praga en Checoslovaquia fue la muestra, los tanques aplastaron los reclamos y las protestas, y apagaron la llama de la reforma; era un sistema inamovible, frígido como sus dirigentes-estatuas.

En Tucupita recientemente se produjo un hecho similar, el alcalde capitalino quiso impulsar su candidatura a la gobernación sin la venia de parte de la directiva nacional del partido de gobierno, y apenas si alcanzó a ser postulado por un partido del GPP, en cuanto se enteraron recibió la llamada imperativa del alto mando y se apeo de su cabalgadura. Ni siquiera entró al aparato de partida.

Muy cerca, en dos estados vecinos, tenía un ejemplo palpable, uno de ellos, por cierto, a instancias de su mentora política. En virtud de ambos precedentes hizo lo que mejor convenía, no se inscribió y días después monto un tarantín, encadenó las radios y manifestó apoyar el proyecto revolucionario y sus figuras. Punto y final.

Ahora bien. Ni todos los finales son tan felices ni los cuentos tan perfectos, la llama de la ambición no se apaga tan fácilmente y Alexis ya probó las mieles del poder, en función de ello le quedan cuatro caminos: abandonar la lucha y aceptar dignamente los avatares del destino, enfilar baterías con la actual gobernadora, simular estar con la doctora y bajo cuerda apoyar a la candidata de la oposición, o partir aguas e ir abriéndose camino en las filas de otro partido de la revolución.

Parece una escogencia fácil, mas todos sabemos que no lo es.

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