Cosecha familiar de Pedro Martínez/foto de Luzmarus Cáceres.

La siembra en espacios reducidos constituye una alternativa para enfrentar una crisis económica con claras incidencias en la producción alimentaria de Venezuela, los llamados huertos familiares son una experiencia que el docente Pedro Martínez ha puesto en práctica desde inicios del año 2015 cuando apenas se sentía los efectos de una coyuntura que se agudizaría con el paso de los meses.

En la actualidad, el “mini huerto familiar” como lo catalogó el mismo Pedro Martínez, se ha convertido en un bastión para enfrentar la realidad de Venezuela.

Para los primeros meses del año 2016, la familia Martínez cuenta con más 25 especies de productos del campo en un terreno que apenas supera los  25 metros cuadrados.

“Ayuda en la economía familiar, comes más sano, tomas el fruto directamente de la mata; hay otro elemento de tipo educativo porque los niños de la casa están aprendiendo desde pequeño que podemos producir, que es bonito, que es agradable, además es el contacto con la tierra, con nuestros raíces campesinas e indígenas, y no es que con eso se va a solucionar el problema alimentario pero es una ayuda, un complemento”, aclaró Martínez.

Se trata de una de las experiencias significativas que deja huella, según el docente; todo inició con la siembra de pocas matas de yuca y ají dulce para el consumo familiar y jamás pensó que con el paso del tiempo, sería realmente una ayuda tras el encarecimiento de los productos agrícolas.

Algunos de los rubros que ha logrado cosechar en tan sólo 25 metros cuadrados y un espacio anexo son: ají dulce, tomate, pimentón, caraotas, calabacín, parchita, yuca, coco, guayaba, plátano, y algunas plantas aromáticas y medicinales como el orégano, culantro, toronjil, acetaminofen y otros.

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