I

Trinidad se quedó entre nosotros y hubo quienes se quedaron en Trinidad, Alí Rivas es uno de ellos.

Viviendo en Tucupita, tiene la mitad de su corazón y ¾ de su mente allá, casi como si la hubiera conquistado tardíamente y le trajera reminiscencias de vidas pasadas.

Luchador social autentico, de los que luchan de verdad, retorno a la vieja y antañona idea de la lucha socialista internacional, tendiendo un puente entre las necesidades comunes de los deltanos en el Delta y los deltanos que viven en la vecina nación caribeña. Los de aquí materiales y los de allá espirituales, con ganas de llenar el vacío que les produjo dejar a sus seres queridos acá.

En eso anda el comunista Rivas de otrora, con aires de renovada ilusión, pensando en cómo ayudar con el aporte de los deltanos trinitobaguenses, con mayor solvencia económica, a los que nos quedamos en tierra firme añorando su regreso.

Este es su testimonio.

II

1.- ¿Cuántos deltanos crees que hay en Trinidad?

A.R.: Debe haber aproximadamente entre 10 mil y 15 mil.

2.- ¿En qué oficio se desempeñan normalmente?

A.R.: Se desempañan trabajando en fábricas, limpiando casas, en haciendas, en charcutería, en construcción y en la dulcería. Contribuyendo con un aporte sustantivo a la economía trinitobaguense.

No todos los trinitarios son personas malas, no todos ofenden a la gente, eso completamente falso. Así como hay malos, hay unos que son muy amables y capaces de ayudar. Por ejemplo yo, llegue de manera ilegal y camine por el centro de la ciudad, conocí y converse con personas que son tan buena gente como nosotros.

3.- ¿Se adapta fácilmente el deltano a Trinidad?

A.R.: Algunos; si van con miras a crear condiciones de vida favorables a través del trabajo honesto para ellos y para sus familias, se adaptan. Hay otros que no se adaptan porque están acostumbrados al sistema de trabajo que tenemos en nuestro país, vamos a trabajar un lunes y dejamos dos días sin ir, y allá se trabaja de 7 de la mañana a veces hasta la noche, eso sí,  con un tiempo para alimentarse.

4.- ¿Es cierto que persiguen a los deltanos en Trinidad?

A.R.: No, eso es totalmente falso. En Trinidad se persigue a aquellos que van a cometer delitos, que no quieren trabajar y que viven pensando que van a vivir igual como vivían aquí en el Delta. O los que le hacen malas cosas a la gente que va con miras a trabajar.

5.- Dada la cantidad de deltanos que hay en Trinidad, ¿se reúnen, se comunican?

A.R.: Si, si, hay lugares para reunirse. Sobre todo en las piscinas, funcionan como un sistema de organización en las comunidades donde viven y no solamente los deltanos, muchos venezolanos de diferentes estados se reúnen y comparten. Hay unos que se extralimitan y son los que terminan guardados en los calabozos.

Mira los trinitarios han modificado ciertas condiciones para acoger no solamente a los deltanos, sino a todos los venezolanos que llegan hasta allá. Como entenderán allá las condiciones de trabajo y la cultura es otra, los que tenemos que adaptarnos y crear condiciones favorables somos nosotros.

El proceso se invirtió, vamos de aquí para allá, porque resulta que si nos vamos para Margarita, vamos a sufrir el doble de calamidades que las que sufrimos aquí en el Delta. Por ejemplo, yo tenía la costumbre que me iba con toda la familia para Margarita y cada periodo vacacional salíamos en los aviones para allá y teníamos de todo, pues. Yo me compraba media docena de pantalones, ahora eso no lo puedo hacer. Ahora vamos a la isla de Trinidad y como lo que está de moda es un teléfono inteligente es lo primero que compramos. Ahora el paraíso del Caribe es Trinidad.

6.- ¿Qué beneficios nos genera la economía de Trinidad?

A.R.: En mucho, en esa remesa, en esa circulación de dólares que hay en toda Venezuela, que no sé cuánto representa para un economista, la economía deltana en un 70% está dependiendo de esas remesas.

7.- Social y culturalmente, ¿cómo impacta el proceso migratorio en nuestra cultura?

A.R.: Ya tenemos familias deltanas trinitobaguenses, ya existen familias binacionales. Los trinitarios admiran mucho a nuestras mujeres, nuestras mujeres son muy bellas, ellos dicen que son muy apasionadas y yo las defino como muy hermosas.

 

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