Por Ildemar Estrada hijo

Escritor, abogado, ensayista, humorista, insigne orador, político perteneciente a la llamada Generación del 28, fundador de Acción Democrática, Presidente de la Asamblea Constituyente de 1946, funcionario del gobierno de López Contreras, Ministro de Relaciones Exteriores de Rómulo Gallegos, nacido el 6 de agosto de 1896 en Cumaná, estado Sucre, el gran poeta del pueblo venezolano cumplió este martes 123 años de haber visto la luz por vez primera y fue ese mar azul, sin duda, el que lo hizo escribir los más hermosos poemas de su tiempo “Siempre es el mar donde mejor se quiere, fue siempre el mar donde mejor te quise; al amor, como al mar, no hay quien lo alise, ni al mar, como al amor, quien lo modere”.

Andrés Eloy Blanco Meaño fue un poeta a mi modo de ver prestado a la política, un hombre con mucha sensibilidad social y podemos, por ejemplo, encontrar ese sentimiento en el poema Coloquio bajo la palma:

“Lo que hay que ser es mejor, y no decir que se es bueno, ni que se es malo, lo que hay que hacer es amar lo libre en el ser humano, lo que hay que hacer es saber, alumbrarse ojos y manos y corazón y cabeza y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más sin decir lo que se ha dado, dar es un modo de no tener demasiado y un modo de que otros tengan su modo de tener algo”.

Igualmente se puede mencionar el poema Píntame angelitos negros, que para muchos hispanoamericanos es un himno en contra de la discriminación racial:

“Pintor de santos de alcoba, pintor sin tierra en el pecho, que cuando pintas tus santos no te acuerdas de tu pueblo, que cuando pintas tus Vírgenes, pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”.

“…Si queda un pintor de santos, si queda un pintor de cielos, que haga el cielo de mi tierra, con los tonos de mi pueblo, con su ángel de perla fina, con su ángel de medio pelo, con sus ángeles catires, con sus ángeles morenos, con sus angelitos blancos, con sus angelitos indios, con sus angelitos negros, que vayan comiendo mangos por las barriadas del cielo”.

Hijo del doctor Luis Felipe Blanco Fariñas y doña Dolores Meaño Escalante, Andrés Eloy recibe su primer galardón en 1918 por el poema pastoral Canto a la Espiga y al Arado, y en el año 1923 en Cantabria, España, logra su primer premio internacional con Canto a España, a donde se traslada a recibir el premio y pasa un año familiarizándose con las vanguardias y en 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

Luego viaja a Cuba donde se reúne con intelectuales cubanos y venezolanos en el exilio. El insigne poeta es detenido y encarcelado a raíz del golpe de estado el 7 de abril de 1928 en el Castillo San Felipe de Puerto Cabello, del cual es liberado en 1932, y donde escribe Barco de Piedra, donde incluye sus más tristes poemas:

Madre, si me matan, ábreme la herida, ciérrame los ojos y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo, y esa pobre mano por la que me matan pónmela en la herida por la que me muero…”

Después de ser liberado se dedica a las letras, ya que se le prohíbe toda actividad política, y escribe Poda en 1934, con poemas tan famosos como Uvas del tiempo, La Hilandera, La Renuncia, Coplas del amor viajero, etc.

Una Antología Popular editada por Monte Ávila Editores en su prólogo escrito por otro insigne venezolano, Juan Liscano, se refiere a la personalidad polifacética de Andrés Eloy: Goza, junto con otros poetas inferiores a él, de la mayor popularidad en Venezuela. Su noble condición humana, su idealismo de otro tiempo, su caballerosidad, su adhesión a la causa de la libertad y de la democracia la cual le costó cárceles, confinamientos y exilios; su humor, su ingenio chispeante, su sensibilidad por lo popular, su elocuencia, sus versos de inspiración tradicional, abiertos al entendimiento de las mayorías, hicieron de él un símbolo de la civilidad vigilante y una expresión genuina de venezolanidad extrovertida. ¡Qué extraordinaria lección para la posteridad que casi nadie recuerde la importancia de André Eloy Blanco como político, pero que millones de personas puedan recordar y recitar su poema Angelitos Negros!

El poeta manejó muy hábilmente la sátira, la improvisación humorística y la ironía política, y quedó reflejada en el libro de José Rivas Rivas (Ingenio y Gracia de Andrés Eloy Blanco) muchas de  aquellas humoradas del bardo cumanés quien trágicamente muere en México en el año 1955, dejando en este breve escrito algunas de sus más conocidas travesuras cuando era diputado en el Congreso Nacional durante la Presidencia del país del General Medina Angarita:

El diputado Pedro Cruz Bajares siempre le negaba el derecho de palabra al poeta y este le dedicó una cuarteta Te pedí la palabrita y me diste tus negares, te espero en la bajadita cuando de la Cruz Bajares.

Al partido Copei se le consideraba en aquellos años como un partido conservador y aristocrático pero entre sus diputados tenían a José Camacho de tez oscura y de origen popular y Andrés Eloy le dedica estos versos:

Cosas que no son de ley siempre resultan un fiasco, mujer orinando en frasco y negro inscrito en Copey.

A un grupo de secretarias del Congreso que oyó comentar, con disimulado disgusto, el hecho de que un compañero de trabajo, recién casado, que de soltero las cortejaba a todas, ahora hablaba solamente de su mujer, como si fuera lo único en el mundo, el llamado Poeta del Pueblo Venezolano les hizo ver, comprensivo, que eso era natural y razonó sus argumentos con la siguiente cuarteta:

El que nunca ha tenido una cosa y alguna cosa llega a tener, le parece una gran cosa la cosa de su mujer.

Cuando en el Congreso se aprobó el voto femenino Andrés Eloy Blanco rimó:

La política se inclina

Sin excepción de persona

De la fuerza masculina

A la fuerza más culona.

 

 

 

 

 

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