Por muchas críticas que reciban, continúan siendo el único instrumento público a disposición de la ciudadanía para hacerle frente al delito.

Por no creer en ellos o sencillamente por no conocer los números, muchos se abstienen de llamar impidiendo que se someta a revisión su funcionamiento y se establezcan los correctivos necesarios o, en el peor de los casos, se haga uso de otro método.

Incluso, esta publicación podría servir para que, de una vez, comencemos a publicar nuestros reparos, recomendaciones, agradecimientos o felicitaciones a los cuerpos responsables de su puesta en práctica.

Para finalizar nos resta hacer una advertencia, su eficiencia no es la deseada en función de los vehículos que permanecen “parados” por falta de repuestos, cauchos o baterías, sin embargo hemos visto que se esfuerzan en cumplir. Por lo menos.

Cuadrantes de seguridad

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