Antes y después de la fuente de la plaza Bolívar

La fuente de la plaza Bolívar de Tucupita ha perdido todo sentido.

Hace mucho que su reactivación y mantenimiento se han vuelto tan costosos, que se optó por abandonarla.

En realidad son pocas las fuentes que permanecen en funcionamiento en Venezuela, en tiempos de crisis son otras las prioridades.

Las veces que la han reparado es más el tiempo que invierten en arreglarla, que el tiempo que pasa funcionando.

Desde todo punto de vista es una mala inversión, innecesaria en estos momentos.

Ni siquiera Profit, la empresa que reparó el alumbrado de la plaza e instaló las papeleras, consideró esa posibilidad.

Ahora, habría que hacer algo con ella, nos decantamos por convertirla en un frondoso jardín.

Llenarla de tierra y sembrarle bonitas flores brindaría un mejor espectáculo que su alberca vacía.

“Lo que un día fue no será” dice la canción, tampoco es que aspiramos que sea, sin embargo, algo cabe hacer, adecentarla con flores por ejemplo, por pequeño, sencillo y frugal que nos parezca.

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