Foto de archivo web.

“Me voy a la frontera, chamo”, esa frase lo dijo un “caletero” warao del municipio Tucupita que para ese momento se estaba preparando para emprender el viaje hasta Santa Elena de Uairén, estado Bolívar.

La falta de empleo, en este caso específico la desaparición de las gandolas de carga, que de manera frecuente llegaban a la capital deltana, ha obligado a la mayoría de los cargadores a migrar hacia la frontera con Brasil.

Gran parte de los jóvenes waraos que viven en comunidades recién creadas en la capital deltana son desempleados, y el único modo de subsistencia  es a través de las caletas. Se dedican a descargar productos como harina, arroz, azúcar y cemento.

Sin embargo, últimamente tal vez por la misma situación de crisis que atraviesa Venezuela, muy pocos son los transportes de carga que entran al estado Delta Amacuro, situación que ha conllevado a los waraos a viajar hasta Santa Elena de Uairen, estado Bolívar, en la frontera con Brasil, donde según ellos, llega gran cantidad de camiones y necesitan mano de obra para descargar.

Al igual que la población criolla, los originarios en su mayoría jóvenes desempleados, se han visto envueltos en situaciones difíciles. Algunos señalan que han pasado hasta dos días sin comer en Tucupita.

Varias familias de aborígenes de Delta Amacuro han  viajado hasta la frontera en busca de mejores condiciones de vida. Aseguran que allá se gana bien en comparación con el resto de Venezuela, Además que encuentran comida, un poco cara pero  explican que pueden comer bien.

Las autoridades de ese municipio bolivarense ya han devuelto hasta el Delta a varios grupos; al menos a los más visibles, otros están “caletas”, en la búsqueda de un ingreso económico aceptable a pesar de lo informal.

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