Una imagen que muestra el desalojo de una familia warao en Brasil / Foto: cortesía.

Una niña de siete años de edad con dificultades respiratorias, forma parte de un desalojo ocurrido este viernes al mediodía en el refugio escola municipal Carlos Gómez en Manaus, estado Amazonas, Brasil.

Los desalojados son siete personas, todos miembros de una sola familia que migró a Brasil en el 2017, huyendo de la crisis humanitaria que ha privado a Venezuela de las mejores condiciones económicas y sociales, que hubo en la denominada cuarta república.

La orden de desalojo fue ejecutada por la Secretaría de la Mujer, Asistencia Social y Ciudadanía (SEMASC), según confirmó a este medio, María Nieves, madre de los niños que, junto a su familia, no tiene un destino fijo a partir de este 12 de junio.

Según Nieves, el desalojo fue ejecutado a las 12:10 pm del 12 de junio, con el argumento de supuesto incumplimiento de reglas internas del refugio y de poseer cuatro advertencias.

Estas supuestas advertencias han sido negada por María Nieves: “uno sabe que uno no tiene que romper la regla, y yo nunca rompí las reglas, me están diciendo que rompí las reglas y es eso falso, no es verdad”, aseguró María Nieves.

El desalojo ocurre en medio de una crisis de salud de la familia, que ha sido víctima de algunas afecciones gripales que no precisamente es Covid-19, como sería el temor de las autoridades, aunque la niña de siete años sí fue diagnosticada con Covid-19 a mediados de mayo, pero un examen riguroso lo descartó.

Exámenes médicos demostraron que la niña tenía una “neumonía avanzada”, según relatan sus padres. Tras estos estudios, se determinó que  tal neumonía es consecuencia de tuberculosis que ha sumido a la niña en una crisis de salud que las autoridades no han considerado.

Aunque no existe medios probatorios determinantes, los ahora desalojados no descartan que el motivo real del procedimiento haya sido por el temor de propagación de la enfermedad “respiratoria”,  aunado a la crisis sanitaria en Brasil con la expansión descontrolada de la Covid-19 y el colapso del sistema de salud. Las posibilidades de una atención médica se ha esfumado, y ahora la familia queda a la gracia de Dios.

Algunos líderes de los refugios han asegurado que se trata de una clara violación de los derechos humanos, al exponer a las calles a una familia entera que hasta el momento de su salida del refugio no sabía dónde ir.

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