Al flamante nuevo director de Foncres, Tomás Barreto, le legaron una institución en ruinas.

Sin aires ni televisor. Semana tras semana se fueron robando los compresores hasta que se quedó sin ellos. Hasta el mueble de la computadora se llevaron.

A uno de los aires le colocaron un compresor hoy, y se lo llevaron una semana después.

Pasa que Foncres tiene una tronera al lado, una casa abandonada que más parece un colador de ladrones que otra cosa.

Por otra parte no tiene plata, hace mucho que no entrega créditos, y por los vientos que soplan, seguirá igual.

Sus últimas entregas conocidas fueron por vía del Consejo Federal de Gobierno, ha sido el vehículo institucional empleado parar adelantar las gestiones crediticias de animales y equipos para el agro.

Esperemos que Tomás, que se ha convertido en el súper director de este gobierno, el Gustavo Roosen de la cuarta, el gerente encargado de resucitar, recomponer y relanzar –las otras 3R- cuanta institución este por allí, haga el milagro.

Ay Tomás.

 

 

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