Al frenesí policial por haber detenido a un joven incurso en una situación de rehenes le sobrevino la decepción.

En horas de la tarde de ayer los mismos funcionarios que concretaron su captura lo vieron caminar libremente por una calle de Hacienda del Medio, sector donde se produjo el delito.

Tras realizar la consulta pertinente a las autoridades judiciales del estado, estas confirmaron que se le dictaminó un régimen de presentación.

Atrás quedaron la pistola calibre 38, las balas 9 mm forradas con hilo para ajustarlas al tambor y centrar el percutor, y el cuchillo.

Muy presente quedo el terror experimentado por la Sra. Lisien, que habrá de incrementarse cada vez que lo vea en la calle.

Así anda la justicia.

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