Luis Eduardo Martínez Hidalgo

Cuando muchacho, los lunes eran de Radio Rochela. Junto a mi abuela Pancha nos sentábamos frente al televisor, en la sala de nuestra casa de Maracay, para disfrutar de una hora del que siempre fue el primer programa humorístico venezolano.

Todos los personajes me gustaban. Perolito y Escarlata, Malula, Charly Mata, el Chunior, Semillita, la Coconaza, me hacían reír por igual y fueron muchas las veces que me regañaron en la escuela por repetir algunos diálogos de la Rochela, subidos de tono para aquella época. Entre tantos, mi preferido era Cuchi Cuchi a quien la esposa padroteaba incansable, hasta que el hijo de Tito Martínez del Box llegaba al límite tras el cual con ronca voz proclamaba ¡Basta! ¡Se acabó! Lo que era suficiente para que su mujer pasara a ser una “mansa paloma”.

¡Basta! ¡Se acabó! provoca gritarle en su cara a Donald Trump pero más que a él al hatajo de trumpistas, suerte de fanáticos ayatollahs que en Venezuela se han multiplicado como mala hierba, la mayoría de los cuales por cierto ni pasaporte tienen mucho menos visa americana a que decir ciudadanía. Como dicen por los lados de Amana: ¿es que acaso tienen velas en ese entierro?

Donald Trump perdió las elecciones en los Estados Unidos y no solo perdió con votos de Colegio Electorales sino que también perdió por millones de votos populares; perdió con el mismo sistema que le permitió erigirse en Presidente en el 2016 a pesar de haber obtenido tres millones de votos menos que su contendora; perdió con los votos por correo que son uso en Estados Unidos desde la guerra de secesión y que el mismo Trump ha usado en el pasado.

Trump perdió y no solo perdió sino que sabe que perdió pero mal perdedor que es se empeña en prolongar la incertidumbre para establecer las bases de su candidatura o la de su hija en el 2024, especulan algunos mientras más conocedores de Mr. Donald afirman que solo busca asegurar suscriptores para el canal de TV por internet que planea abrir después del 20 de Enero del 2021.

Pero que Trump pase el día chillando como un niño malcriado al que le quitan su juguete y twitteando estupideces irresponsablemente olvidando que todavía le quedan semanas en las cuales tiene obligaciones que atender la más urgente el combate contra la pandemia que pareciera esta fuera de control en Estados Unidos, pudiera hasta entenderse porque al fin y al cabo es su entierro. Lo que no se entiende es como en redes sociales y grupos de WhatsApp, una horda de “magazuelos” –por MAKE, Make América Great Again- nos fastidien a toda hora con los comentarios más inverosímiles, las teorías más fantasiosas, los calificativos más despectivos, el radicalismo más loco, que por sí solo muestra cuan rayana es la ignorancia que les marca.

Yo no sé dónde se van a meter la lengua, o mejor los dedos, cuando la Cámara de Representantes totalice los votos del Colegio Electoral y a que causa van a destinar tanta energía nuestros trumpistas guerreros del teclado. Bueno no sé es como inexacto porque sospecho que el 6 y el 12 de diciembre y el 5 de Enero del año venidero van a encontrar motivos en Venezuela para que le salgan callos de tanto colgar idioteces.

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