El gobierno del estado Delta Amacuro reinauguró el aeropuerto de Tucupita. Lo hizo el pasado martes, en el marco de la tercera visita que dispensa el presidente Nicolás Maduro a nuestra entidad.

Fue, sin lugar a dudas, un gran logro. Es un paso importante para conectarnos con dos estados vecinos, Monagas y Nueva Esparta, en forma rápida, y de hacer enlaces con otros vuelos que nos permitan llegar con mayor rapidez a diversos destinos dentro y fuera de Venezuela.

Motivar a las personas a tomar vuelos es tarea urgente del gobierno y la empresa Conviasa, en la medida en que crezcan los pasajeros estaremos generando sostenibilidad, viabilidad y crecimiento a la aviación comercial en tierras deltanas. El tiempo nos permitirá medir el impacto real de esta reapertura.

En el ámbito empresarial, muchos nos cohibimos de establecer vínculos comerciales fuera del estado debido a las dificultades que entraña trasladarnos por vía terrestre, algo que cada día se complica más. Es un freno que nos hemos auto impuesto y cuya solución está en el recodo de San Rafael que nos abre los horizontes de la patria: en el cielo no hay obstáculos ni baches.

Es un primer paso de una cadena de acontecimientos positivos para el pueblo deltano, cada vuelo llevara a otra cosa, se beneficiarán los taxistas, los restaurantes, los hoteles, los que quiera vender propiedades, uno de cada cien, por mencionar un numero, invertirán en nuestra tierra, hasta el amor se verá favorecido, muchos turistas se enamoraran del Delta y en el Delta.

Una terminal aérea es una forma de acercarnos al país, de conocer personas, de mostrar nuestro potencial, de dejarnos ver desde el aire mostrando un panorama que no se puede describir con palabras. Luego de vernos desde las alturas querrán recorrernos.

Una pista de aterrizaje genera nuevas fuentes de empleo, el tiempo nos rinde, gozamos de mayor confort, planificamos mejor nuestras idas y venidas.

Los aeropuertos son indicadores del progreso de un estado, mientras más florezca nuestra economía más vuelos habrá. Este debe ser el punto de partida para el cambio de denominación a aeropuerto internacional, que nos permita conectarnos con las naciones vecinas: Brasil, Trinidad, Guyana, Surinam y el Caribe.

Daremos además una oportunidad a los margariteños de origen y a sus descendientes, que son casi nuestra mitad, de visitar regularmente “la isla”, como cariñosamente la llaman.

Por último, a pesar del miedo que le tienen algunas personas a los aviones, es la forma más segura de viajar, lo ratifican las estadísticas, es abrumadoramente mayor el número de accidentes que se producen por carretera, que los que ocurren en avión, y eso que miles de esos aparatos surcan los cielos a diario.

 

 

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