Foto principal: cortesía Yohel Moreno

I

Ana Margarita Flores, diva entre divas, mujer múltiple en dedicación y esencia, deltana por adopción, tuvo en sus manos una gratificante tarea, la de dotar de contenido histórico, dar ampulosidad de magna realización y legar un certero testimonio a las futuras generaciones, de una obra que vino a colmar un copioso anhelo de los deltanos.

Con el libro “Un momento en la historia de Tucupita”, dejó asentado el génesis, la concreción e instalación, pomposo acto mediante, de la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar en la plaza homónima del centro citadino.

La que fuera una infértil polémica, apasionada y vibrante, candente y sonora, pletórica y frenética, concitando los ánimos de todo un pueblo, terminó convirtiéndose en un debate muy productivo, que vio zanjar la discusión con un broncíneo Libertador cabalgando uno de los briosos corceles, que contribuyeron desde el anonimato a galope por el continente, a consolidar una gesta que lo convirtió, según la propia BBC, en el Hombre del siglo XIX.

Correspondió al alcalde Edgar Domínguez, impulsar un proyecto que lo situó en los anales de la historicidad deltana, como el gobernante que decidió quitar lastre a la diatriba dando un paso adelante y respondiendo al que sería el deseo subyacente de corresponder al mito que nos creamos, otorgándole peso, volumen y forma al sueño que alguna vez tuvimos.

II

Julio César Briceño Andrade, nació en Caracas el 27 de julio de 1950. Es un escultor autodidacta venezolano que desde 1973 realiza dos tipos de obras: por una parte trabaja la escultura por encargo de carácter conmemorativo, por otra, crea esculturas de libre inspiración figurativa y conceptual en bronce; Briceño es autor de más de 200 estatuas ubicadas en plazas del mundo, y es uno de los escultores más prolíficos de Venezuela.

Entre sus monumentos más exitosos se incluyen, las estatuas ecuestres del Simón Bolívar en Puerto Píritu, Venezuela, y del General Antonio Valero de Bernabé en Puerto Rico, así como las estatuas pedestres de: Tres Soldados dominicanos en República Dominicana, Tito Puente, el Trío Vegabajeño y el Soldado después de la Batalla en Puerto Rico, José Martí, Gustaw Bergud, San Juan Bautista y el monumento al Tamborero en Puerto Cabello y el Papa Juan Pablo II en el Municipio Chacao.

Es igualmente autor de una serie de bustos sobre personajes ilustres tales como: Simón Bolívar en Italia y Portugal, Antonio José de Sucre en Cuba, Chile y Ecuador, Rafael Urdaneta y Julián Koko en Curazao, Abreu de Lima y Bolívar en Brasil, Andrés Bello en la República de Estonia y Francisco de Miranda en Francia, Rusia e Irán. En Venezuela son cuantiosos los personajes que ha modelado, entre ellos resaltan: Carlos Piar, Ambrosio Plaza, José Antonio Páez, Francisco Bermúdez, Luis Brión, Santiago Mariño, Arismendi, Luisa Cáceres de Arismendi, Ezequiel Zamora, Simón Rodríguez, Humbolt, Carlos Gardel, Jesús Soto, Alirio Palacios, Carlos Jiménez, Fabricio Ojeda, Luis Alberto Hernández y Alberto Lovera.

Briceño es un reconocido artista, con más de treinta años de experiencia profesional, tiene en su haber 10 exposiciones individuales, cerca de 100 exposiciones colectivas, múltiples premios, distinciones importantes, es miembro de organizaciones como: la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela, la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos  (AVAP), la Association Internationale des Arts Plastique (Francia), the International Association of Art (Francia), del Comité Consultivo del Colegio de Abogados del estado Miranda, de la Sociedad Civil Venezolana “Hijos del Parnaso”, de la Sociedad Civil Venezolana “Tamanaco”, de la Academia de la Historia del municipio Zamora de Venezuela, de la Sociedad Venezolana de Artistas Visuales (SVAV), del Centro UNESCO “Simón Rodríguez” de Venezuela y de la Sociedad Bolivariana de Curacao.

Actualmente y desde 1989, ejerce la Dirección del Estudio de Arte Las Barracas. C.A.  fundación en bronce a la cera perdida ubicada en la ciudad de Guatire, del estado Miranda, donde se dedica plenamente a su oficio de escultor y fundidor de bronces, junto a sus hermanos, la Orfebre, Virginia María Briceño y el fundidor, Arturo Rus Petit, realizando importantes esculturas neo clásicas, que van desde simples relieves, escudos, mascarillas, medallones, bustos y estatuas pedestres, hasta importantes monumentos ecuestres, como el que hoy de bronce se inaugura en Tucupita, EL Libertador Simón Bolívar con su espada en la mano, de tamaño Súper Heroico, 4 metros de altura por 3,80 metros de largo y 1,5 metros de ancho y 4 toneladas de peso.

Ana Margarita Flores

III

LA NECESIDAD DE UNA ESTATUA ECUESTRE

“La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.

                                                                                                                                   Marco Aurelio

Hoy cuando nuestras ciudades de Venezuela son escenario de grandes acontecimientos culturales, donde podemos mencionar al Teatro, la Dramaturgia, la Danza, el Canto, las Artes Plásticas y otras expresiones como las Artesanales, Tucupita se convierte en un escenario de obras y espectáculos de alta calidad, proyectando de manera positiva su idiosincrasia y sentido de pertenencia.

Una vieja historia, transmitida en el tiempo y el espacio por los moradores de la ciudad, nos cuenta que una vez hace muchos años, en la plaza mayor de Tucupita se erguía en su pedestal, una hermosa estatua de Simón Bolívar montado a Caballo. No importa si la información es errónea o verdadera, lo que importa es que los pobladores moran con su leyenda.

Crearon en su imaginario colectivo, la necesidad de tener en su plaza Bolívar una estatua ecuestre en bronce del Libertador.

Tucupita tenía LA NECESIDAD DE UNA ESTATUA ECUESTRE del Libertador Simón Bolívar, sin saberlo la pensaba, la deseaba y la visualizaba. Ese hecho creció tanto el alma popular, que hoy es un suceso histórico y una realidad, con ella fortalecen su fervor Bolivariano, su Patriotismo y su Identidad Nacional.

La inversión de un Bolívar a Caballo en cualquier ciudad, siempre será poca, porque constituye, primero, uno de las más elocuentes expresiones de reconocimiento a la valía incomparable del Padre de la Patria y segundo porque es, con su imponente presencia en bronce eterno, el mejor ejemplo a seguir para el logro de una vida mejor, en disfrute de libertad, igualdad, justicia, unión y progreso.

No más historia, leyendas o cuentos, ahora Bolívar vive de bronce con su espada en la mano, un Bolívar a caballo actuante, un Bolívar del siglo XXI, en síntesis, el héroe que Tucupita necesita para su orientación y para su acción concreta en la historia de Venezuela.

Julio Cesar Briceño Andrade

Artista – Escultor

Guatire Junio 2007

 

 

 

 

 

 

 

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