Jose Gregorio Castillo, decidió dar una tregua a la nueva alcaldesa

Rapidito, sin titubeos.

No hubo transición alguna, el paso de un año a otro lo hizo reflexionar y ver la luz de un nuevo amanecer.

Las buenas lenguas dicen que los anuncios de pago de Loa lo aplacaron, las malas que unos cheques en tránsito lo forzaron a desistir.

Ya habrá tiempo de reiniciar la contienda, de momento, corresponde al guerrero hacer un alto en el camino antes de esgrimir nuevamente sus armas.

Antes batallaba por llegar a la gobernación, ahora luchara por su vida sindical, sabe lo que se le avecina.

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