Aquiles J. Amares P.

Constituye una de infinitas formas, expresiones y diversidad de vida

La serie o sucesión de Fibonacci entre otras, son groseras pretensiones de representar tan particular acontecimiento

Tal vez nadie, logre alguna vez una captación tan fidedigna, tan genuina

Tanto es así, que ninguna relevancia le es reconocida, en tantas complejidades manifiestas en una naturaleza que definitivamente es prodiga en abundancia que pasa desapercibida, ¡Qué de hecho tan nimio!

Tal vez por ello disponga en su constitución de armaduras aguzadas que la más distraída criatura que por acción u omisión roce su corpórea figura, generalmente sale advertida dolorosamente de semejante interacción.

Instalado en los más desolados parajes terráqueos – aparentemente -,  que particularidad o comunidad humana alguna, pretendió conquistar como hábitat. Sin embargo estos espacios xero  son su propia esencia, donde con evidencia el rocío es la manifiesta expresión de escasez del preciado líquido. Dignos han de ser milenariamente hasta hoy incluso, los primigenios aborígenes  que comparten estos espacios con respeto hacia todas las formas de vida; los Wayuu son en efecto una muestra de ello.

A todas estas, constituyen un eslabón que como hecho práctico soporta otros elementos en conjunción vida – no vida, agregados en una particularidad de integración, servicio y beneficio ecosistémico; cují yaque, chaparro, pájaros, lagartijas, setas, gavilanes, búhos, serpientes, roedores, escarabajos, mariposas,  arañas, escorpiones, murciélagos…, micro y macro flora y fauna en esa selva desértica y también, también, quiérase o no… el humano ser…

Ojidu

Tucupita, 01 mayo 2.020 (D.C.); año cero del ataque biológico artero a la humanidad.

¡Honor y Gloria a la clase social que produce, crea y transforma!

Loading...