Restos de cartones utilizados como sombrillas, bolsas que apenas pueden tapar parte de un cuerpo, paraguas “comunitarios” y arrumados en espacios reducidos para estar en la poca sombra/Foto de Eudo Torres

Usuarios deltanos que aspiran comprar algunos de los productos, no sólo deben hacer interminables colas, pasar largas horas o pernoctar en las adyacencias de los locales comerciales, sino improvisar forma de sobrevivir y enfrentar el calor que reina mientras son atendidos.

Restos de cartones utilizados como sombrillas, bolsas que apenas pueden tapar parte de un cuerpo, paraguas “comunitarios” y arrumados en espacios reducidos para estar en la poca sombra, son algunos de los “movimientos” que deben hacer los usuarios.

Agua, abrigo para el frío o para el sol, jugos y sillas para descansar mientras se pueda, forman parte de los implementos que deben tener las personas que intentan adquirir  algunos de los productos.

La situación crítica que vive el país ha mermado el poder de abastecimientos de los automercados que se ven obligados a vender los productos apenas son bajados del camión-transporte, esto mientras los usuarios se disputan las pocas cantidades de alimentos embolsados.

Los anaqueles se han convertido en un triste espectáculo para el comprador que acude a un automercado y espera correr con la suerte de hallar algún insumo de primera necesidad.

Según los números oficiales, hasta diciembre de 2015, mas de 14 mil toneladas de alimentos ingresaban a la entidad, la mayoría de los cuales eran harina de maíz, arroz y pasta, precisamente son los productos de mayor demanda y son los que provocan las colas y las improvisadas formas de evitar los rayos inclemente del sol.

 

Loading...
Compartir