Morgue del hospital de Tucupita | Foto: Tanetanae.com

Carlota Beria, de 56 años de edad, murió tras no poder superar una intervención quirúrgica producto de una obstrucción intestinal. Ella vivía en la comunidad Jobure de Curiapo, un caserío de la selva deltaica, al sureste del estado Delta Amacuro.

Tras 22 días, su cuerpo sin vida permanece en la morgue del hospital Dr. Luis Razetti de Tucupita porque, su esposo, la única persona que la acompañó hasta su morada de muerte, es un hombre de escasos recursos, no habla el español y hasta ahora no ha recibido un apoyo evidente de las autoridades oficiales indígenas.

Con la gestión de algunos voceros originarios en Tucupita, se pudo conseguir el ataúd el pasado jueves en la tarde, pero ahora la traba es el traslado de Beria. Un diputado warao habría planteado sepultar el cadáver en suelo no indígena, pero el viudo suplica llevar el cuerpo de su amada hasta la tierra que los vio vivir juntos toda su vida.

Incide un elemento cultural en medio de una de las crisis más severas del país petrolero, donde un solo pote de lubricante cuesta 10 millones de Bs.

Tanetanae.com pudo conocer que solo en junio del año 2018, se han registrado al menos cuatro casos similares, en los que ninguna autoridad u organismo oficial presta el apoyo a humildes familias waraos que pierden a sus seres queridos en Tucupita.

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