Imagen de archivo web: referencial.

El dinero no lo es todo si se tiene combustible en el municipio con más miseria de Venezuela, según el Instituto Nacional de Estadísticas.

Antonio Díaz, municipio del estado Delta Amacuro, ve cómo se acrecienta la situacion de hambruna entre sus habitantes, sobre todo en las comunidades más alejadas de Tucupita.

En comunidades como San Francisco de Guayo y Curiapo, la venta de gasolina ha cambiado rotundamente de modalidad, actualmente, quienes se dedican al contrabando del carburante, prefieren negociar los litros, por kilos de comida: todos los productos son de la República de Guyana.

“Qué vas hacer con dinero si con eso no vas a comprar comida porque no hay aquí, entonces prefiero cambiar la gasolina por comida y medicinas, y otra parte que me quede en efectivo”, reveló un deltano que se dedica a esta práctica ilegal en el país para así sobrellevar la coyuntura de Venezuela.

La acción penada como modo de sobrevivencia para los indígenas, fue justificada en enero de 2016 por el ex candidato a la Asamblea Nacional, Jesús Jiménez. El galeno explica que el revés económico por el que atraviesa el país, está creando un nuevo efecto social en los waraos que miran el combustible como  una salida al hambre.

“Los waraos están sobreviviendo gracias a la reventa de gasolina, la situación de Venezuela es tal, que con lo que ganan compran comida y piezas de los motores fuera de borda, productos que están muy caros”, dijo en su oportunidad, Jesús Jiménez.

 

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