Darwin Medina | Profesor universitario

Esta mañana contemplando el horizonte y detallando esas pequeñas cosas que a diario pasamos desapercibidas debido a la rutina y a lo rápido que avanza esta sociedad modernizada y cada día más interconectada, me sumergí en un proceso de reflexión.

De pronto múltiples preguntas pasan por mi mente, desde las más simples hasta las más apocalípticas, entonces me calmo y reflexiono al respecto… En este momento estamos agotados, ansiosos, cansados de estar encerrados, pero en realidad muchos hemos aprovechado este periodo para aprender algo nuevo, ya sea por internet o leyendo un libro, sembrando plantas, emprendiendo un negocio desde casa, es decir, aprovechando esta época para salir de nuestra zona de confort.

Este tiempo también es extraordinario para hacer un balance en nuestras vidas y valorar: ¿Que hemos logrado hasta ahora? ¿Hacia dónde vamos? ¿Que espero a partir de ahora? Eso en lo individual, pero, es necesario hacer ese mismo ejercicio en lo colectivo, como estas acciones repercuten de lo micro a lo macro. Es determinar cómo edificamos nuestro entorno, pero lo más trascendental, como crecemos como seres humanos.

Es importante recapacitar que la vida es para vivirla en el ahora, no en el pasado o el futuro, lo que pasó quedo atrás entregándonos las experiencia necesarias para evolucionar; no podemos vivir en lo incierto ya que no ha ocurrido, el presente es un regalo maravilloso que hay que vivir con intensidad como si este fuera nuestro último día, el cual, se forjará en las historias del pasado pero será la fuente inequívoca de nuestro porvenir.

Los cambios son una constante a lo largo de nuestra vida y la naturaleza es un reflejo fiel de ello, cuántas veces hemos visto que en medio de cualquier espacio de tierra vacío que anteriormente era usado como basurero se producen los mejores alimentos de ese sector o en medio de un pantano crecen hermosas flores; en nuestro Delta observamos como la Bora nos deleita con sus tonos lila y amarillo creando una alfombra de una belleza inigualable.

Esta crisis global nos lleva a detenernos en nuestra forma de llevar la vida, en buscar alternativas diferentes de hacer las cosas, en visualizar como será de aquí en adelante la vida que queremos, pero eso sí, no quedándonos en la crítica, la rabia o el rencor, es inexorable, aportar soluciones a la humanidad y es por ello que de este proceso introspectivo surjen las siguientes preguntas: ¿Estoy aprendiendo algo nuevo? ¿Qué estoy haciendo para mejorar la relación con mis familiares y mi entorno? ¿Cómo estoy colaborando para que mi vecindario sea mejor cada día? ¿Cómo estoy apoyando al desarrollo del país?

Estas interrogantes nos darán las ideas que requerimos para trascender como una nación prospera, apoyándonos en los valores ciudadanos e impulsando el bienestar de todos los ciudadanos que habitan en esta hermosa tierra llamada Venezuela.

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