Las venideras elecciones al parlamento nacional, parecen desde ya una batalla tribal, al menos en el Delta.

Al igual que los viejos cánticos de guerra, cuando los nativos se preparaban para la lucha en el oeste medio, ahora los edictos y manifiestos se publican y difunden a través de las redes sociales.

El mundo cambió, dio paso a un escenario virtual, en el que las herramientas son distintas, aunque en esencia seamos los mismos.

Desde tempranas horas de la mañana de este viernes, cuando se supo que Jesús Hidalgo “Chugaby”, fue relegado a un casi imposible cuarto lugar en la lista del GPP, sus partidarios comenzaron a publicar mensajes alusivos a los tres meses de contienda política que se avecinan.

En una clara demostración de poder, la que escogió como su archirrival en la carrera por la gobernación del estado, hizo hasta lo imposible por relegarlo a una posición en la cual le resultara casi imposible obtener un curul.

Fue un evidente dictamen: tuviste la oportunidad de ubicarte en un puesto salidor, al revelarte y no aceptar mis condiciones, tendrás que comenzar casi de cero, remando desde atrás para impulsar a los demás hasta ganarte de nuevo mi confianza. Casi un sacrificio ritual fue su propuesta.

Chugaby, por supuesto, no lo aceptó, y con la fuerza y el ímpetu de la juventud, se abrió paso por la calle del medio.  

Un escenario difícil y complejo, precedido horas antes en el ámbito nacional, por la intempestiva decisión de Capriles Radonsky, quien al darle una patada a la mesa, transmitió un claro mensaje a sus amigos del 4G: si quiero ser candidato a la presidencia, mis compañeros de lucha deben participar, para abrirme camino el próximo año.

Chugaby al igual que Capriles, aunque en aceras opuestas hizo lo mismo, con una sutil diferencia, el opositor está inhabilitado, por lo tanto no podrá candidatearse, mientras que el deltano si lo hará, con la firme convicción de que su momento ha llegado, de que las conquistas se forjan en la arena política y no en las gradas, y que nada está escrito en el mar de fondo de la “bronca” que se avecina.

Ambos dislocaron el panorama político, y a menos que las circunstancias cambien mucho, les llegó el momento de poner a prueba su liderazgo con la mirada puesta en un logro mayor, que está a la vuelta de la esquina.

La cruzada apenas comienza.

 

 

 

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