Una curiara navega en Araguaimujo / Foto: Alexandro Mendoza.

Una muejer indígena de Araguaimujo, madre de doce hijos, despierta todos los días pensando en qué darle de comer a los pequeños, en medio de la crisis que los ha mantenido sin comida en la mencionada localidad, en el Delta Medio.  A lo único que han logrado tener acceso, es a los mangos y al suero de búfala que amablemente les regala un ganadero de la zona.

Para llegar a Araguaimujo, debe ser por vía fluvial, en un viaje que puede demorar tres horas río abajo, desde Tucupita.

Los misioneros Capuchinos fundaron occidentalmente Araguaimujo en 1925, lo que significó un interesante cambio cultural, que pronto se vio reflejado en avances en los conocimientos académicos, salud, deporte y seguridad. Esta fue una localidad modelo en todo el Bajo Delta, la mayoría de los indios waraos que ahora son profesionales, pero que no necesariamente son «araguaimujeros», fueron educados en este asentamiento, y de allí, toda una generación de ciudadanos que ahora hacen vida en importantes responsabilidades de la sociedad  civil.

En pleno 2019, la crisis venezolana ha vulnerado sin compasión a unas 100 personas, quienes, así  como la señora Carmen Reinosa, han tenido que aprovechar lo que sea, con tal  de comer. Ella tiene doce hijos, apenas pudo sacar su sexto grado a través del sistema de Fe y Alegría, no avanzó porque se  dedicó a sus chamos.

Carmen pasa unos 20 a 30 mangos por el rallador de queso para luego servirlo en un envase junto con el suero de búfala, y así poder darle de comer, por lo menos, a los más pequeños de su casa.

Lo poco que logran encontrar para comer: mango, algún que otro pescado que todavía salen a pesar de que el río ya está turbio, sirve para  llevarse algo al estómago.

No tienen medicinas, la mayoría de los afectados quiere salir para más nunca retornar, no en crisis. Están aislados, porque los motores fuera de borda se averiaron y más nunca fueron reparados. Otros han salido en canoas hasta Barrancas del Orinoco y Tucupita, como lo hicieron sus abuelos en algún tiempo del pasado.

Ya amanece en Araguaimujo, Carmen Reinosa debe levantarse pronto para ser la primera en recoger los mangos y no quedar sin nada, pero otros también tienen hambre.

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