Dos organizaciones delictivas se habrían repartido geográficamente Casacoima, Delta Amacuro.

Una de ellas, bautizada con el remoquete de la figura antagónica del famoso Chavo del 8, ya que así se apoda su líder, opera en tierra firme en el sector El Triunfo, dedicándose al abigeato y la distribución de drogas.

La otra, una agrupación que se hace llamar “el sindicato”, se ocupa de los sectores fluviales, desplegando su actividad en Piacoa, Santa Catalina y Los Tres Caños, principalmente. Su rango de ocupaciones va de la piratería fluvial al contrabando de combustible, pasando por la extracción de oro.

“Las dos son temibles, tiene mucho poder de fuego y nadie le hace frente, todos morimos callados, el que se atreve a denunciarlos sabe lo que le espera así que no decimos nada”, señaló un residente del sector.

Vía telefónica, un vecino declaró: “a ambas organizaciones se le atribuyen varias muertes, están bien apertrechados, el que se come la luz con ellos no vive para contarlo”.

“Cuentan con muchos recursos, financieros, logísticos y armas; por tanto, son casi invulnerables”, indicó una fuente del lugar.

Las autoridades tienen dificultades para ejercer un control efectivo de la zona, la carencia de funcionarios y sedes oficiales de los órganos de investigación en el municipio -la única presente es Polidelta-, así como la dificultad para trasladarse desde Tucupita, les ha permitido operar con relativa libertad.

Por ahora y durante mucho tiempo, Casacoima conservará su condición de hijo mal querido del estado.

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