Dr. Abraham Gómez / Foto: cortesía.

Tal es la opinión del Dr. Abraham Gómez, estudioso desde hace mucho tiempo de la controversia que sostiene nuestro país por la Guayana Esequiba. Gómez, en su condición de Investigador social ha dedicado bastantes años de su vida a indagar, académicamente esta contención. Precisamente es su tesis doctoral. Así, ha venido dando conferencias, por varias universidades del país, y en otros organismos. Tenemos entendido que el jueves estará en el Museo Histórico de Carúpano, luego en la Universidad de Oriente de Maturín y Cumaná. La semana pasada estuvo en Puerto Ordaz. Un peregrinaje por toda Venezuela, auspiciado por el Observatorio Regional de Educación Universitaria (OBREU)

Se van a cumplir 120 años de la firma del documento que desató toda esta polémica. A partir de esa fecha, al parecer, Venezuela no ha dejado de reclamar esa extensión territorial; pero, díganos, ¿no le parece que eso se ve ya como perdido?

“Usted se refiere al írrito y nulo Laudo Arbitral de París, firmado el 03 de octubre de 1899, con el cual nos arrebataron, vilmente, lo que siempre ha sido nuestra, la Guayana Esequiba. Ese Laudo quedó en condición de inexistente; sin eficacia, fuerza u obligación jurídica una vez que se suscribió el Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, donde se denuncia la maniobra y el ardid tramposo que nos hicieron”

Cree, de verdad, ¿que los gobiernos han hecho lo debido para que la gente sepa lo que se cometió contra la nación?

“Un ligera observación, amigo. Este es un asunto que va mucho más allá de los gobiernos. Hay que seguirle dando tratamiento de Política de Estado. En consecuencia, se han practicado todas las diligencias en su debido tiempo y oportunidad, por la reivindicación en base legis y justo título; es decir, la delegación de nuestra cancillería entregó, en el mes de abril, de este año, el Memorial de Contestación de la demanda que nos ha incoado la excolonia británica. Se consignó por ante la presidencia de la Corte Internacional de Justicia, el documento contentivo de la posición nuestra sobre el particular. Allí queda sentado, que escogimos la vía consagrada en el Principio de la No Comparecencia. Me explico, no reconocemos la jurisdicción de ese Alto tribunal de La Haya, para dirimir este caso y menos sentenciar”

Preguntamos, Dr. Gómez, pero, eso es válido? No significa que estamos huyendo?

“De ninguna manera. La No Comparecencia es un instrumento, legítimamente consagrado en el Derecho Internacional Público; mediante el cual un Estado no acepta la competencia de la CIJ. En nuestro caso, no admitimos como buena y propia esa Corte, porque no somos firmantes del Pacto de Bogotá de 1948. Tampoco, fuimos consultados, como debió hacerse, por la contraparte en este asunto litigioso, para llevar esta controversia hasta allá”

“ellos violentaron la sucesividad que contempla el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, para la solución de pleitos entre Estados que pueda poner en peligro la paz de ambos y de la región. La sucesividad significa que deben  irse agotando las siguientes fases: la  negociación, la  investigación, la  mediación,  la  conciliación,  el  arbitraje,  el  arreglo  judicial,  el  recurso  a organismos o acuerdos regionales u  otros  medios pacíficos de  su elección. Ellos se fueron directamente, al arreglo judicial, sin utilizar la figura del arbitraje, que es posible darle vigencia ahora, por intermedio, de un nuevo Buen Oficiante; una persona, conocedora del caso, que esté dispuesta a arbitrar o mediar”

“Déjeme exponer – continúa el Dr. Gómez, quien también es Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua—Venezuela tiene los justos títulos traslaticios, que confieren carácter posesorio de dominio sobre la Guayana Esequiba y su proyección atlántica, desde el 8 de septiembre de 1777, con la Cédula Real de Carlos III, al crearse la Capitanía General de Venezuela; con la  integración de las provincias de Caracas, Maracaibo, Nueva Andalucía (Cumaná), Guayana hasta el río Esequibo, Margarita y Trinidad. De modo que no le estamos quitando nada a nadie. La Guayana Esequiba, histórica y jurídicamente, siempre nos ha pertenecido”.

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