Psicólogo clínico Joseph Palacios

Joseph Palacios

Psicólogo Clínico – UCV

Desde el año 1999 Delta Amacuro no vivía situaciones de violencia social cuya magnitud produjera el apoderamiento ilegitimo e indiscriminado de bienes ajenos (saqueo), barricadas, confrontación con los organismos de seguridad del estado y censura a medios comunicación, ante este panorama la reinante y creciente polarización política hace de la retórica el instrumento por excelencia para establecer causas y consecuencias acerca de lo ocurrido, lo cierto es, que una heterogénea multitud de individuos en diferentes sectores de la población, cuya identificación entre si, desinhibición común y sugestionabilidad, salió de sus hogares, agrupándose en las calles de Tucupita para expresar, en unos casos de forma pacifica y en otros de forma violenta (desproporcionada), un contenido psíquico colectivo que va mas allá de la razón (inconsciente colectivo), conformado por el contagio emocional, la ira, insatisfacción, impotencia, sentimientos mal canalizados, y en otros individuos el oportunismo, estímulos desencadenantes que le dieron sentido y significado a la respuesta conductual de catarsis social vivida el pasado jueves 30 de junio.

La violencia social nos ha dividido y la perdida de valores (respeto, tolerancia, solidaridad, paz, honestidad, entre otros), dieron paso a los males que hoy nos aquejan (polarización política, desabastecimiento, inseguridad, desigualdad, injusticia, corrupción y materialismo, entre otros), insoslayablemente el primer paso para recuperar los valores humanos es actuar con respeto hacia los demás, reconocer que aunque el otro piense, sienta y actué de forma diferente a la nuestra merece respeto, debemos controlar la agresividad verbal (no insultar, no amenazar, no reprimir, ni descalificar al otro), reconocer y compartir intereses comunes, expresar de forma asertiva nuestros sentimientos y pensamientos, mantener siempre canales de comunicación que nos permitan establecer negociaciones que produzcan acuerdos que deben ser respetados, participar en actividades deportivas, culturales, comunitarias y académicas entre otras.

Es fundamental reflexionar y entender que los venezolanos somos hombres y mujeres trabajadores, amantes de la democracia y de sus mecanismos, luchadores resilientes por la  dignidad y derechos humanos de forma pacifica, necesitamos unir a VENEZUELA mediante la convivencia positiva y armónica de todas las diferencias, para la garantía de PAZ social.

 

 

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